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Bandera roja para el Yunque

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El tema del Yunque ha suscitado muchos comentarios, algunos publicados y otros recibidos por correo privado. Esta entrada no admitirá nuevos comentarios.  Quien desee aportar algo con fundamento, o basado en alguna experiencia personal, puede enviar un correo, y a juicio de los redactores, se publicará como post independiente.

Nuestra opinión sobre el tema puede sintetizarse en los siguientes puntos:

I. Al ser oculta la estructura asociativa, los objetivos y las estrategias del grupo, la información disponible contiene hechos ciertos, medias verdades y falsedades completas. El resultado es la confusión general: todos podemos comprar pescado podrido.

II. No pensamos que sea malo en sí pertenecer a una sociedad reservada. En el caso de México, fue un instrumento de legítima defensa frente a la persecución estatal. Pero fuera de circunstancias extraordinarias los cristianos debemos ser hijos de la luz  en nuestras acciones (cfr. I Tes. 5, 5).

III. El problema práctico central del Yunque es el secretismo, es decir, la ocultación de lo que -en circunstancias ordinarias- debiera ser público.

IV. En España el carácter oculto del grupo despierta mayores reservas que en Iberoamérica pues el artículo 22, 5 de la constitución prohíbe las asociaciones secretas.

V. Por fuentes directas, conocemos casos de captación secreta de adolescentes y jóvenes. Lo que preocupa a las familias, por la similitud que guarda con los procedimientos sectarios.

VI. El Yunque tiene otras prácticas que, cuando están teñidas de secretismo, resultan inquietantes: acción reticular, creación de asociaciones pantallas, infiltración en otros grupos, cooptación de dirigentes de otras instituciones, el recurso a personalidades destacadas del ámbito académico o profesional para dar prestigio a entidades pantallas. La consecuencia de estos procedimientos es la instrumentalización de personas que no pertenecen al grupo, a quienes se hace cooperar para fines que ignoran aprovechándose de su buena fe.

VII. El carácter secreto de su modus operandi lo hace muy distinto de la acción capilar propugnada por Jean Ousset y la Ciudad Católica.

VIII. No nos consta que haya miembros de la FSSPX vinculados al Yunque. Parece raro que el Yunque quiera infiltrarse en la Fraternidad, porque la falta de reconocimiento canónico la coloca lejos de posiciones de poder. 
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