«Id al mundo entero y predicad el Evangelio»

«Id al mundo entero y predicad el Evangelio»

encuentro con los kikos

Diez mil miembros del Camino Neocatecumenal se encontraron con el Papa Francisco el pasado sábado en el Aula Pablo VI del Vaticano. Dicho encuentro fue el pistoletazo de salida al envío de 450 familias a lugares de todo el mundo para predicar el Evangelio. Yo que seguí el encuentro en directo, no pude cuanto menos que maravillarme ante el gran número de sacerdotes, de niños, de jóvenes dispuestos a emprender este difícil viaje.

Por muchas veces que decían el motivo del encuentro, yo no daba crédito. Dejar toda tu vida y embarcarte en una aventura sin igual, empezando de cero, en países como Mongolia o China. Muchas veces sin conocer el idioma, las costumbres, los peligros… Resulta completamente increíble. Ese asombro que me produjo el acontecimiento, también se hacia notar en el semblante del Papa, que miraba a la multitud -esto ya es mi interpretación- con verdadera admiración.

Porque los «kikos» te pueden gustar más o menos, puede haber cosas de ellos que no te parezcan correctas, te pueden atraer o no sus curiosas celebraciones litúrgicas. Pero lo de la «Missio ad gentes» -así se llama el envío de estas familias- es admirable. Una experiencia de los más evangélica, una respuesta a la exhortación de Jesucristo cuando dice «Id al mundo entero y predicad el Evangelio». Un abandono de tu vida para dársela a aquellos que no la conocen en plenitud.

Yo reconozco no saber mucho del Camino Neocatecumenal, y estoy seguro de que al igual que TODOS los movimientos, congregaciones y demás, tendrá sus fallos e imperfecciones que deberán ir siendo corregidas. Pero también reconozco que la «Missio ad gentes» se mire por donde se mire, es una maravilla que el movimiento de Kiko Argüello ha regalado a la Iglesia.

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