Infovaticana
Fernando III el Santo

En defensa de Kasper

Fernando Beltrán
18 marzo, 2014

walter kasper

Mucho se ha dicho del cardenal Kasper en las últimas semanas: de lo que ha dicho, de lo que dicen que ha dicho, de lo que quiere conseguir, de lo que dicen que quiere conseguir, de lo que dice un medio que ha dicho quiso decir… Creo que las cosas se están sacando de quicio, hay mucho histerismo ¡Qué poca fe! ¡Que poca fe en la Iglesia, en aquellos que precisamente se creen portadores de la ortodoxia católica! ¡Tranquilos! No pasa nada por revisar las cosas.

Hay algunos que dicen estar muy preocupados, alarmados, y la verdad no deberían estarlo. No sé si Kasper estará o no en lo correcto -no tengo ni idea de teología-, pero llamarle herético, o decir que dice blasfemias porque sugiera la posibilidad de que los divorciados vueltos a casar -en algún caso concreto- puedan recibir la comunión, es pasarse. Para ser tan herético Kasper, como sostienen algunos, muy torpe tuvo que ser Juan Pablo II que le nombró obispo, presidente de un dicasterio y más tarde cardenal.

El asunto de los divorciados ha sido un quebradero de cabeza para los últimos pontífices. Estudiar el tema, es algo que ya el propio Benedicto XVI dijo que habría que hacer, que habría que profundizar, y si dijo que había que profundizar, es porque no es algo tan sencillo como pintan algunos. Habrá que revisar cosas, plantear debates, ver si hay algo que puede o debe ser reformado. Como se suele decir, “Ecclesia semper reformanda est”. A lo mejor luego no se cambia nada, pero discutirlo me parece constructivo, y es uno de los muchos motivos por lo que se convocó el sínodo de la familia.

Hay que poner el debate encima de la mesa sin miedo, con paz, con fe, con humildad -no nos creamos poseedores de la verdad- y ¡con caridad! Discutimos entre hermanos por una Iglesia mejor, no entre enemigos. A veces se simplifica y se polariza a la Iglesia -es muy de los medios de comunicación- entre dos bandos enemigos. A mi modo de ver eso mundaniza a la Iglesia. Obviamente hay diversas corrientes y opiniones en la Iglesia. Pero eso de “progres”: buenos y “tradis”: malos, y viceversa, es muy destructivo y contraproducente para la Iglesia. Luchamos todos por lo mismo y a veces lo olvidamos. Olvidamos lo esencial.

No creo que sea el caso de todos los que critican -en este caso a Kasper-, pero muchas veces criticamos vehementemente con mucha ligereza. A lo mejor sin conocer mucho el tema en cuestión, o en base a lo que ciertos medios dicen que ha dicho nosequién. Démosle tiempo a Kasper y al resto de teólogos y no caigamos en el sensacionalismo al que nos empujan los medios. No quiero ni imaginar la que se hubiera montado si el Concilio Vaticano I -con los fuertes debates sobre la infalibilidad- se hubiera celebrado en nuestros días. Los medios enturbian y tergiversan mucho estos asuntos.

Y por favor, un poco de perspectiva histórica, hay gente que ve en estas cosas signos del fin de los tiempos, del relativismo que acabará con todo. Veo en ciertos sectores una excesiva alteración, un estado de shock. Además de que creo yo, no hay motivos para ello, un poco de perspectiva y de fe no nos vendría mal.

Fernando Beltrán


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