Y el acusador en falso se llevó cinco millones de dólares. Uno de los sacerdotes murió en la cárcel. Tolerancia cero con la pederastia y los abusos sexuales pero a los acusadores calumniosos habría que crujirles. No se puede jugar así con la vida y el honor de los inocentes. Y seguramente también al juez que envió a la cárcel a quien no debía y enriqueció injustamente a quien tampoco debía. El testimonio del sacerdote Santiago Martín me parece, una vez más, inapelable. Oídlo: http://videos.religionenlibertad.com/video/proGtoRjuQ/El-sacerdote-presunto-culpable
Sacerdotes acusados y encarcelados que resultan inocentes varios años después
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