
Daniel Ortega, el dictador nicaragüense, intenta mantenerse en el poder asesinando a su pueblo. Como un Somoza cualquiera.
La Iglesia de Nicaragua ha estado, al menos en la etapa de la que yo guardo memoria, decididamente al lado de los oprimidos y en la primera etapa de Ortega, cuando los ideales dejaron paso a la dictadura, respaldada por Cardenales y Escotos, el cardenal Obando y la Iglesia se opusieron abiertamente y con riesgo cierto a la inclinación dictatorial que se imponía.
Después Obando, ya arzobispo emérito, por motivos que desconozco, simpatizó con Ortega en su nievo mandato pero la Iglesia, que cuenta ya con un nuevo cardenal, sigue al lado de su pueblo que cuenta ya con más de trescientos muertos, padeciendo a su lado las agresiones, incluso físicas, de los sicarios del régimen.
En España hay digitales que se quieren católicos, miserablemente alineados no con el pueblo y la Iglesia de Nicaragua sino con sus opresores y asesinos pero ya estamos acostumbrados a hechos así reveladores, por si alguien no se hubiera dado cuenta de donde están las simpatías de estos individuos en los que la ideología supera con mucho a la religión.
Por eso me parece de la mayor importancia la manifestación de uno de los mayores santones del progresismo y del izquierdismo en la iglesia, y ciertamente de los más inteligentes, el jesuita González Faus, que acaba de dirigir a Ortega una carta durísima y que comparto sustancialmente.
No acallará a los mindundis prosandinistas, nostálgicos semianalfabetos del comunismo la mayoría, clérigos o laicos, pero irritarles seguro que les irritó muchísimo.
http://www.atrio.org/2018/07/carta-abierta-a-daniel-ortega/