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FSSPX: el desconcierto…

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Esta Santa Oficina ha constatado el desconcierto que ha provocado el levantamiento tácito de la sanción de suspensión «a divinis» a la FSSPX, como puede verse en la interesante discusión en el blog de la Cigüeña de la Torre.

Como el asunto es demasiado complicado desde el punto de vista canónico y teológico, os otorgamos amplia libertad de discusión.

Solamente deseamos añadir que no se puede argumentar solamente sobre la base de los datos vigentes antes del Año de la Misericordia.

También he recibido la noticia, de parte de gente cercana a la FSSPX, de que cuentan con la autorización expresa de Roma para ordenar sacerdotes. Y, aunque no hubiera sido expresa, una vez que pueden absolverse en Confesión unos a otros… es evidente que no pueden estar cometiendo pecados mortales cada vez que ordenan sacerdotes.

La suspensión «a divinis» ha sido tácitamente levantada por el Papa Francisco en persona, en el mismo momento en que les concedió facultades para oír confesiones de todos los fieles (incluidos ellos mismos).

Hay otra interpretación posible, que no quiero compartir ahora con vosotros, por lo escandalosa que resulta. Pero me extraña que tantos católicos preocupados por la ortodoxia del Santo Padre no hayan advertido esta otra posibilidad.

Si las cosas se confunden más todavía, tendré que llamar a Mons. Keine Idee o, in extremis, al Tonto del Pueblo.

 

Comentarios
4 comentarios en “FSSPX: el desconcierto…
  1. Estimados, antes que la preocupación por la «ortodoxia» debemos estar atentos a la «heterodoxia». Es ese mecanismo el que es muy peligroso porque en general no surge de una serie de razonamientos ordenados a un fin sino que se presenta como una serie de acciones espasmódicas que por su propia naturaleza no pueden prever las re-acciones que causarán. En el blog Cigüeña de la Torre que se menciona he realizado varias preguntas que han tenido respuestas muy claras. Aún así todo -por esa manera «informal» de hacer las cosas se ha producido una «nebulosa» situación en la cual pareciera haber quedado la Fraternidad y sus sacerdotes, situación que llevará a «tironeos» inevitables.
    Por otra parte se encuentra un tema central que está referido a los conceptos de sacramento válido lícito o ilícito y especialmente a los efectos de la ilicitud. Al respecto menciono dos normas del CIC.
    900 . 1. Sólo el sacerdote válidamente ordenado es ministro capaz de confeccionar el sacramento de la Eucaristía, actuando en la persona de Cristo. § 2. Celebra lícitamente la Eucaristía el sacerdote no impedido por ley canónica, observando las prescripciones de los cánones que siguen.
    1336. 3 la prohibición de ejercer los actos que se enumeran en el n. 2 , o la prohibición de ejercerlos en un determinado lugar o fuera de un lugar determinado; pero estas prohibiciones nunca son bajo pena de nulidad.
    Qué opinan ?

  2. Bergoglio trabaja incesantemente para asegurar que los adúlteros públicos viviendo en “segundas nupcias” reciban la sagrada comunión, al elogiar recientemente las “directivas” de los obispos malteses conformadas con Amoris Laetitia, que exigen que la comunión sacrílega le sea permitida a todo adúltero público que se considere “en paz con Dios”. Pero no puede haber matrimonios entre adherentes de la FSSPX que se sientan en paz con Dios si recurren al clero de la FSSPX, a menos que un sacerdote “regular” designado esté físicamente presente para recibir los votos. ¡A los que no cumplen con la letra o la ley canónica no se les puede permitir la paz de conciencia! ¡La paz de conciencia es solo para los adúlteros públicos!

    Ese chirrido es el papa Bergoglio abriendo la canilla de su misericordia infinita para permitir que solo una gota o dos caigan sobre los resecos precintos de la FSSPX. La tortura de la gota china canónica continúa sobre estos fieles católicos. Mientras tanto, los adúlteros públicos de todo el mundo marchan a recibir la sagrada comunión dando la apariencia de “matrimonios” válidos que no son más que un “concubinato escandaloso que conduce a la muerte”, citando al papa Pío XI.

    Recemos para que termine esta diabólica farsa de pontificado.

  3. El pontificado de la confusión se extiende a todos los ámbitos y labores eclesiales. No hace falta que Francisco pida «hagan lío». Se basta y se sobra. Señor ¡ apiádate de tu Iglesia !

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