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‘Vivir en pecado’, o practicar la castidad

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Un caso sucedido en la cercanía de unos amigos. Son un matrimonio comprometido desde hace años en una parroquia, donde han pasado por todos los servicios pastorales. Una hija se casó con la segunda generación de unos emigrantes en otras tierras de España. Esta familia ha llegado hasta la casa de sus padres, con los nietos y con las respectivas parejas de hecho. Los abuelos han montado en cólera con ese “vivir en pecado”.

Estos abuelos han tomado la decisión de “separar” físicamente, a la hora de dormir, a esas parejas de nietos enlazados como parejas de hecho, durante los días que han estado albergados en la casa. El asunto me lo comentan y piden orientación.

El ambiente social favorece estas situaciones de “vivir en pecado”. Incluso, legalmente, se pone en marcha la educación sexual contraria a la moral católica que impone la nueva ley del aborto. Las líneas maestras de esta educación sexual obligatoria, según la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva (ESSR), son la prevención de embarazos no deseados mediante el uso del preservativo, la ideología de género, cada uno puede escoger su identidad sexual, y la separación de la sexualidad de sus consecuencias, promoviendo una conducta irresponsable e inmadura entre los jóvenes.

Un amigo de este blog me informa de un movimiento establecido en USA. Es una propuesta de evangelizar la sexualidad. Ahora cumple diez años de su nacimiento.

Los amigos lectores lo pueden leer pinchando aquí.

La verdad es que sobre este asunto, es mi opinión, es la familia la que debe, con la ayuda que pueda encontrar, quien debe educar cristiana y moralmente a sus hijos en la sexualidad sana y de recta conciencia evangélica.

En esa misma familia cristiana si existe un ambiente de oración hogareña la mejor vía que deben tomar es: la oración al Señor, para que todo el proceso educativo de sus hijos esté lleno de la gracia de Dios y puedan vencer a la costumbre actual de “vivir en pecado”, practicando la castidad previa a contraer matrimonio católico en el futuro.

Tomás de la Torre Lendínez

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