Nuevo lugar para confesar

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Mientras en muchos templos se mantienen funcionando los lugares de confesión a tope. Mientras en otros son sustituidos por confesar cara a cara. Mientras en otros sitios se da la absolución colectiva de modo irregular. Surgen ahora los nuevos templos de la confesión.

He participado en la bendición y apertura de una sucursal bancaria. Han acudido los principales jefes de la corporación. Durante la copa posterior a la bendición, el director general me ha comentado cómo los nuevos lugares que las personas buscan para confesarse son las mesas de los funcionarios de la entidad bancaria.

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Los clientes de esta ‘nueva confesión’ son de una edad media alta, desde los cincuenta y tantos para arriba. Son igual hombres que mujeres, aunque abundan más los primeros. Se acercan a la mesa del funcionario a quien le preguntan cómo va el ritmo de seguridad de sus ahorros bancarios a plazo fijo, o en plan de pensiones. Cuentan sus preocupaciones de la economía doméstica. Plantean cómo sacar el tipo más alto de intereses a sus dineros. El funcionario escucha atento al cliente. Le muestra el estado de su cuenta. Sugiere alguna modificación, que es dialogada entre las dos personas. De paso, los problemas hogareños salen a relucir: el pago de los estudios de un hijo en la universidad; la separación matrimonial de una hija que se ha venido a vivir con los niños a la casa paterna; las situaciones depresivas de una esposa que lucha por llevar la economía casera con lo menos posible, reinventando recetas culinarias de la abuela de los años cuarenta cuando se padecía hambre en todas las casas….

El paciente funcionario solamente mira el reloj de la pantalla del ordenador que tiene delante. Nunca trata de acabar la ‘confesión’, que suele prolongarse una media de treinta minutos por cliente.

La persona encargada de explicar la concesión de hipotecas inmobiliarias está ahora en un paro técnico. Los directivos le han formado para que informe sobre las subastas de gangas de apartamentos playeros, que es donde más se está notando la morosidad y la intervención de las propiedades hipotecadas.

Un sector social que no acude a confesarse en los nuevos templos de descargar las conciencias es el que no tiene dinero, el parado, el inmigrante, el desahuciado….

La crisis económica está preocupando a muchisima gente. La Iglesia sigue estando en el mismo sitio, sus puertas están abiertas, los sacerdotes estamos al servicio de los fieles, pero la gente prefiere las entidades bancarias, los nuevos lugares de confesión.

El director de la sucursal que he bendecido se ha ofrecido para lo que desee. Yo le he hecho la oferta de la confesión sacramental cuando él lo necesite.

Tomás de la Torre Lendínez

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