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Misionero español muere en Ecuador salvando a siete niños

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Las buenas noticias nunca venden en los medios de comunicación social. Esto se oye en todas las redacciones que he visitado. Sin embargo, a veces, la noticia buena se impone sobre las demás y sale a la luz, es publicada y radiada.

El caso ocurrió la semana pasada. En Ecuador, en la diócesis de Esmeraldas, el padre Pedro Manuel Salado falleció, tras salvar la vida de siete niños que habían sido arrastrados por el mar. Natural de Chiclana de la Frontera, Cádiz, se consagró en la Familia Eclesial Hogar de Nazaret en el año 1990, y hasta 1998 vivió en el Hogar de Nazaret de Córdoba; en este año fue destinado a la misión que la obra tiene en Quinindé, Ecuador.

Ayer tarde, Luis Herrero, en su programa en esRadio, contó la historia y entrevistó al padre Manuel, compañero del fallecido, quien dejó en una sencilla entrevista un impresionante documento sonoro sobre lo ocurrido en la playa ecuatoriana.

http://fonoteca.esradio.fm/2012-02-14/entrevista-a-padre-manuel-40053.html

Tras este testimonio, extraigo tres conclusiones esenciales:

1.- Este misionero español no ocupa los titulares de los grandes medios de comunicación. Pero su ejemplo es para meditarlo serenamente en la oración y en la contemplación ante el Señor crucificado, quien, también, murió por salvarnos a todos del pecado y de la muerte.

2.- Este misionero español es uno más de los miles de testimonios escondidos que la Iglesia Católica realiza en paises de misión sin darse publicidad, sin que la mano derecha sepa lo que hace la izquierda, sin buscar grandes éxitos, sino siguiendo los pasos de Jesús, el Divino Maestro, educado en el hogar de Nazaret.

3.- Este misionero español por sí sólo justifica que la Iglesia Católica es una comunidad de amor y de comunión, porque nadie tiene más amor que el que da su vida por sus amigos, como hizo el Señor Jesús.

Este ejemplo ensombrece las maniobras orquestales oscuras inventadas o reales de filtrar documentos contra la vida y la obra apostólica del Papa Benedicto XVI, por quien ruego a los amigos lectores una ferviente plegaria al Señor, a la vez que debemos pedirle por el eterno descanso del padre Pedro Manuel, que Dios lo tenga en el lugar de la luz y de la paz.

Para saber más haga clic aquí.

Tomás de la Torre Lendínez

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