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Los laicistas, México y el Papa

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Los laicistas están sacando, desde hace unos dias, la munición dialéctica otra vez. Con motivo de la Fiesta de la Sagrada Familia, en Madrid, perdieron todas sus previsiones y se tuvieron que meter en un rincón una vez más. Pero no cejan como los de la ceja.

Ahora la están montando con motivo del VI Encuentro Mundial de las Familias a celebrar desde el 14 al 18 en la ciudad de México. Y como no tienen argumentos sólidos contra este acontecimiento, que lleva en su progama el estudio profundo de la familia desde todos los puntos de vista: humano, cristiano, económico, educativo, transmisor de valores personales….y hasta la situación de las familias en situación irregular, como divorciados….

Entonces, la toman con que el Papa no esté presente, y mande al cardenal Bertone, como legado pontificio, y que solamente se hará presente Benedicto XVI por videoconferencia, algo que ‘tiene a los miles de personas asistentes muy desconectados de lo que en realidad debería ser el Encuentro Mundial’.

Estos laicistas desean que el Papa enferme por la altitud de la ciudad mejicana, lo que ha llevado a los médicos aconsejar al Pontifice que no estuviera presente fisicamente, pero gracias a los medios actuales de comunicación, Su Santidad podrá estar en México y alentar con su palabra a todas las familias del mundo entero.

Como no tienen argumentos nuevos para atacar a la familia, los laicistas se les ocurre apelar al ‘descontento general’ de los asistentes porque no pueden ver fisicamente al Papa. Menudos pájaros son los laicistas, a quienes la figura de Benedicto XVI les trae sin cuidado. Ellos van a su bola: a echar sombras sobre las luces, a ennegrecer la blancura de un montón de personas de todo el mundo que durante estos cuatro días estarán presentes en la reunión mejicana.

Así son los laicistas. Encima de miedosos, son unos embusteros, deseando que el Papa se vaya al otro mundo cuanto antes al precio que sea. Benedicto XVI sabe hasta donde su edad y su salud le permiten y es obediente a los médicos que lo tratan.

Y la gente presente en México es comprensiva ante la situación humana de una persona que tiene más de ochenta años. Por lo tanto no existe desánimo en el encuentro mundial. Ni mucho menos. Es todo mentira. Es un invento más de los laicistas, que se volverán a comer la propia lengua como les ocurrió con la misa en la plaza de Colón.

México será un éxito y los laicistas se cubrirán, una vez más de mentira, que es de lo que viven desde siempre.

Tomás de la Torre Lendínez

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