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Catecismo de la Suma Teológica

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Thomas Pégues, editorial Homo Legens (Madrid 2011) 653 páginas.

Pensar que hoy en día la Teología atraviesa por una especie de «época dorada» y que hasta ahora la Teología nunca habría sido tan profunda e integral, es simplemente desconocer por completo la Teología. Quien comienza a conocer la Teología de Santo Tomás de Aquino, y esa precisamente es la misión de esta obra, descubre que la Teología actual se encuentra inmersa en una profunda decadencia. Y esa decadencia no tiene otro motivo que el desprecio, desconocimiento y abandono de la Filosofía y la Teología «perenne» de Santo Tomás. Eso es lo que se propone enmendar este volumen. La Suma Teológica, obra cumbre del que el Magisterio la Iglesia denominó como «Doctor común», está publicada en una edición bilingüe por la BAC que consta de 16 volúmenes. Evidentemente, no se encuentra al alcance de muchas personas que carecen de la dedicación y/o preparación necesarios para adentrarse en la enseñanza del Aquinate. De ahí que este libro venga a paliar esa imposibilidad de abarcar el conocimiento integral de la monumental Suma Teológica. Articulado en preguntas y respuestas, al igual que los catecismos tradicionales, permite que se pueda conocer perfectamente la obra del mayor teólogo de la historia de la Iglesia Católica, hasta el punto de que el Magisterio ha recomendado encarecidamente la Teología de Santo Tomás desde los cuatro últimos concilios hasta llegar a canonizarla declarando que es la que mejor expresa la fe de la Iglesia. Este Catecismo aporta una síntesis diáfana y precisa de la Suma accesible al lector medio. Al mismo tiempo, también resulta de gran ayuda para el habitual lector y estudioso de la Suma, pues, al indicar la cuestión y el artículo correspondiente que resume cada número, se encuentra una gran ayuda para sintetizar todo el cuerpo de la cuestión que se ha trabajado previamente, a modo de resumen, o a la inversa, a modo de introducción. La edición ha sido preparada y completada por el que es uno de los mejores conocedores del pensamiento tomista en la actualidad, el catedrático de Filosofía Eudaldo Forment.

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No vamos a engañarnos, asimilar la teología tomista y la filosofía que presupone, significa un arduo trabajo que llevará tiempo, sin embargo, le aseguro que merece la pena por el conocimiento, en extensión y profundidad, que aporta de la fe católica. Los 31 tratados de la Suma Teológica se encuentran perfectamente condensados en esta obra publicada por vez primera en Francia hace ahora 100 años; y, cuya actualidad es mayor que nunca ante la confusión reinante. No sólo debido a la profunda crisis en la que está sumergida la Teología desde el concilio Vaticano II, por lo menos, sino por la extensión de esa crisis teológica a la actual crisis magisterial, donde enseñanzas, antaño claras, ahora se reformulan de modo deliberadamente ambiguo para contentar a todos: a los católicos convencidos, a los modernistas o progresistas e incluso al mundo. Quien ponga esto en duda, demuestra que no ha leído el capítulo VIII de Amoris Laetitia o Laudato Si, por poner ejemplos recientes.

Y siguiendo la metodología de Santo Tomás, vengamos a las objeciones que contra la enseñanza tomista en general y contra esta obra en particular, pueden esgrimirse:

1º «Santo Tomás no es más que un residuo medieval, tradicionalista, cuya escolástica se ha abandonado tras el Vaticano II». Las recomendaciones pontificias al gran teólogo de Aquino anteriores al concilio son innumerables, basta con la encíclica Aeterni Patris de León XIII, no obstante, es precisamente el Vaticano II quien recomienda a los seminaristas en Optatam totius 16, que los candidatos al sacerdocio se formen «siguiendo las enseñanzas de Santo Tomás». El valor imperecedero del tomismo fue asimismo reconocido por Juan Pablo II en la encíclica Fides et Ratio y por Benedicto XVI en las dos catequesis que le dedicó. En el actual Código de Derecho Canónico, solamente aparecen tres nombres propios: Jesús, María… y Tomás de Aquino.

2º «Hay teólogos mayores que él porque la teología progresa». Por favor, que lo demuestren, pues cuando la Nouvelle Theologie, condenada por Pio XII en la encíclica Humani Generis, (De Lubac, Von Baltasar, Ranher, Congar, Chenú, etc) opone la teología tomista a la patrística no hacen más que escenificar su absoluto desconocimiento, tanto de la escolástica tomista, como de la síntesis patrística que realizó Santo Tomás, amén de que la misma patrística no sea una teología sistemática. El error fundante de la Teología moderna se halla en la incorrecta filosofía en la que se basa, especialmente Kant y Hegel, y del que adolecen en mayor o menor medida, los autores arriba citados, lo cual hace que sus errores sean mayores o menores pero que no por ello dejen de ser errores en la comprensión del depósito revelado.

3º «Es difícil de leer y de comprender». Del mismo modo que es difícil de leer Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, San Juan de Ávila, San Bernardo, San Francisco de Sales y tantos otros clásicos espirituales; y lo mismo podría decirse de los clásicos de la literatura universal. Resulta más fácil de leer el último premio Planeta que el Quijote, es cierto, pero, qué duda cabe, de que quien realmente va a enriquecerte intelectualmente es el Quijote. Pues lo mismo sucede con este Catecismo de la Suma Teológica, pero le aseguro que el esfuerzo merecerá la pena y que tanto el autor como el editor le facilitarán la tarea de conocer al mayor teólogo de todos los siglos, en modo alguno superado por una legión de sofistas que prefirieron erigirse en maestros originales, y autónomos de la Tradición, antes que humildes discípulos de los maestros que les precedieron, el primero de ellos, el santo de Aquino.

2 comentarios en “Catecismo de la Suma Teológica

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