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Crítica a Juan Manuel de Pravda

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Es muy importante hacer esta crítica, no sea que tengamos de referente una brújula desnortada.

Sus posturas sobre el nacionalismo, el socialismo, Venezuela o Palestina se pueden tomar de dos maneras: la primera, la indulgente, como la búsqueda de una hispanidad católica que, luchando contra todo signo de liberalismo, acabe irresponsablemente con extraños compañeros de cama; la segunda, como una crisis moral que, ansiando el reconocimiento de los enemigos, apueste por fórmulas muy perjudiciales para el catolicismo bajo apariencia de ortodoxia.

Y he aquí que no me voy a detener en la filosofía y en la política, sino en la anécdota, en el detalle, que es como el examen de dientes en la compra del caballo.

1)     ¿Han notado que De Prada está realizando periplos televisivos con lo peor de la parrilla, entre risitas fáciles que delatan el flirteo? Hablamos de Buenafuente, Pablo Iglesias en su programa Otra vuelta de Tuerka, y hace una semana Juan Carlos Monedero en su programa En la Frontera.

2)     ¿No notan en este ortodoxo ciertas opiniones estridentes? Bromeó con Buenafuente para que le hiciese colaborador fijo; empezó con gracietas tipo “mi sueño hubiese sido hacer un striptease de verdad” o amo a Trump y a Putin y me gustaría hacer un trío con ellos”; siguió defendiendo (ahora en serio) al dirigente de Podemos Guillermo Zapata, bajo el pretexto de que “le han llevado a los tribunales por repetir un chiste que llevaba 20 años en la red” (en referencia al tuit han tenido que cerrar el cementerio de las niñas de Alcásser para que no vaya Irene Villa a por repuestos”), etc.  Con Monedero se hizo un batiburrillo acerca de si la Iglesia condenaba el suicidio asistido, o si solo se limitaba a que los poderes públicos no colaborasen. Ante Pablo Iglesias denunció que las opiniones de Podemos “no están referenciadas en la prensa escrita”. Efectivamente: lo ha dicho en el programa de televisión presentado por el propio Pablo Iglesias, perteneciente al diario Público, fundado por Roures, quien a su vez fundó la Sexta.

Esta actitud no obedece a una ortodoxia que en nuestra mediocridad no podamos comprender. La lucha contra el liberalismo no se justifica confraternizando con lo peor del comunismo. El nacionalismo regionalista no está haciendo resucitar el tradicionalismo sino asfixiando al catolicismo. Maduro no está garantizando la Fe en Venezuela, a no ser que hablemos de la Fe en marxismos bananeros. En Oriente Medio el cristianismo se persigue, salvo en aquellos islotes de larga tradición histórica que se mantienen en medio de la tempestad. La supresión de las constituciones no garantiza el cristianismo per se. Asépticas estructuras de otras épocas no son fórmulas mágicas que devuelven sin más la decencia a la sociedad, mucho menos cuando serían aprovechadas por despóticos revolucionarios.  No es lo mismo el carlismo de Carlos Hugo que el de Carlos María Isidro.

¿Alguien se imagina a Chesterton de colegueo con Lenin, en nombre de la ortodoxia? ¿O a Castellani o Donoso Cortés si hubieran podido? Juan Manuel de Prada se ha esforzado en artículos y alocuciones en repetir lo interesante que es Pablo Iglesias, con quien dice no compartir bastantes cosas pero que, según él, es un hombre por el que siente gran simpatía, somos muy injustos al juzgarlo, y se le ha de dar mayor voz. Al parecer se le olvida su radicalismo, marxismo, abortismo, posiciones probatasunas, etc.

No todo se justifica para conseguir gobiernos distribucionistas, más cuando la caridad se puede garantizar a través de muchas fórmulas políticas. La honestidad implica reconocer qué nos ha dicho la historia de unas y otras, y en base a esto la Doctrina Social de la Iglesia se orientará con mayor o menor acierto, como lo ha ido haciendo constantemente.

De Prada: no es usted un Chesterton al que llamen comunista: es usted alguien que quiere hacerse el Chesterton y que chalanea con comunistas. La misma tentación narcisista que le llevó a escribir Coños. El truco de toda la vida de contemporizar para que no le insulten, solo que con buena prosa y disfrazado de Henry Newman, no sea que sus lectores naturales le olvidemos y se le inquiete la conciencia. Brillante: aparenta sublimar la inteligencia, católico tradicional capaz de adivinar lo interesantes que son sus verdugos, con lo que le aplaudirán de un lado y otro. Católico tradicional que entiende que la misa tradicional puede volver si consentimos los círculos de Podemos, y de paso que en Público le hagan ojitos. Sabe disimular, cabalgando contradicciones (que diría cierto personaje) entre artículo y matización, e insistiendo en la historia y en sus principios morales. Así Cañizares le puede seguir apadrinando en l’Osservatore Romano, el grupo catalán Planeta publicando sus libros, Susana Griso manteniéndole como colaborador, y en fin, comer de aquí y allá. Lástima que este truco no cuele para todos.

De Prada puede ser una referencia para el catolicismo. De Pravda, no.

Vuelva.

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39 comentarios en “Crítica a Juan Manuel de Pravda
  1. Lo que hay que leer.Ustedes habrian anatemizado de San Juan Pablo II por reunirse con Castro. Esperen a la próxima semana cuando vean al Romano Pontífice el Papa Francisco en dialogo amistoso con el follonero Evolé en la cadena más anticatólica de todas. Como dicen los jóvenes, van a flipar. Seguro, que si hubieran visto al mismo Cristo en mesa de pecadores, con Judas a la cabeza hubieran anatemizado y escrito sus artículos contra él. Que punto de mira más errado al disparar contra De Prada.
    Hagánselo mirar, cuando tienen que darle caña al escritor-columnista católico más egregio en lengua hispana.No entro en su obra literaria que puede gustar más o menos y dónde siempre se puede aprender en vocabulario y estructura. Sólo algunos artículos de De Prada valen más que todo lo que escriban en contra de él. Uno de sus últimos artículos; «Pederastia y clero» es valiente y sublime. No sigan ustedes demostrando con sus ataques que les mueve la preocupación por sus lectores al advertirnos sobre De Prada y sus amistades porque no cuela.Pero allá ustedes. De Prada permanecerá y otros y sus escritos se perderán como lágrimas en la lluvia.Por cierto, grandisimo programa, que se pueden ver en Youtube y cada uno de ellos, por los contertulios y su buen hacer eran auténticas lecciones sobre el tema que fuera.

  2. Me asombra el tono acerbo de ciertos comentarios.
    Juan Manuel de Prada no es más que un católico cabal, con sus aciertos y sus fallos, que ha tenido la valentía de hablar cuando aquellos que estaban obligados a hacerlo callaron de forma vergonzosa. Y por su defensa del Catolicismo ha sido vilipendiado, criticado hasta el hartazgo y perjudicado sobremanera en su carrera profesional. Ojalá muchos hubiésemos tenido el valor del que ha hecho gala él; ojalá lo hubiesen tenido nuestros obispos, por ejemplo. ¿Por qué se le exige más a él que a quienes están obligados a defender la sana doctrina? Y no olvidemos que en esos medios «rojetes» se le da la presencia y la libertad que siempre se le ha negado en los medios católicos, donde se le debiera ofrecer un lugar de privilegio.
    Entiendo que a quien mucho puede se le exija mucho; y hasta que se muestre cierta decepción por algunos comentarios de Juan Manuel, expresados en aquellas pocas ocasiones en que se ha desenvuelto con desatino. Pero no deja de sorprenderme que se critique a quien, de forma honesta, cabal y sincera, ha pretendido siempre defender el Catolicismo aun a costa de su propio beneficio. ¿Cuántos estaríamos dispuestos a semejante sacrificio? Yo no, desde luego. Me faltan fuerzas y valentía. Y si fuesen ustedes tan puros e inmaculados, sin duda habrían sido privilegiados con la virtud de la misericordia, y no deturpados con el vicio del fariseísmo.
    Disculpen mi tono, se lo ruego. Pero les invito a ser un poco más comprensivos con quien tantas veces ha dado la cara sin estar obligado a ello.
    Reciban un cordial saludo.

    Gervasio López

    1. Pues no termino de ver el riesgo, valor, arrojo o detrimento vital que conlleva el posturear con las cosas de comer e ir de inofensivo «enfant terrible» en un ambito que te mima de antemano como el de los medios, la Zarzuela, el Vaticano, Vocento, Añastro, COPE-13TV, Moncloa… Ni capto tampoco los frutos apostólicos de semejante actividad al cabo de tantos años, la verdad. Y disculpe usted también que ponga lo que pienso.

      1. Bueno, creo que Juan Manuel de Prada ha pagado con el ostracismo, y no pocas veces, su defensa del Catolicismo y su lucha contra el capitalismo. Si se hubiera limitado a sostener un discurso políticamente correcto, como han hecho tantos otros, habría sido elevado a los altares del mundo cultureta español, tan progre y anticlerical. Lamentablemente, hoy pesa más lo políticamente correcto (lo anticristiano, en general), que la más que evidente calidad literaria de Juan Manuel. Y más lamentable aún es que su crítica al capitalismo (al liberalismo) le haya cerrado las puertas de los medios de comunicación de la Conferencia episcopal, donde se cobija tanto hincha del PP.
        Reciba un cordial saludo.

    2. Que pertinacia en defender una postura ambigua. El católico cabal y honesto habla determinante y sin subterfugios, no da lugar a interpretaciones. Y si no le dan cabida -que no es su caso- en medios afines, no debería ceder en ortodoxia con tal de aparecer en tertulias televisivas. Y tampoco para engrosar su carrera literaria debe hacer concesiones eróticas, digo yo…
      Isaloma

      1. Ha sido no ceder en su defensa del Catolicismo, precisamente, lo que le ha llevado a la preterición y al apartamiento. Por supuesto habrá momentos en que esté más atinado, pero no creo que se le pueda negar el arrojo que ha tenido en los distintos medios de comunicación. Respecto a lo de las concesiones eróticas, no sé a qué se refiere. Su libro «Coños» no es un libro erótico, sino poético o estrictamente literario.
        Reciba un cordial saludo.

          1. En realidad, he leído todas las novelas de Prada, pues es un autor al que admiro mucho. Esa, en concreto, la leí cuando resultó ganadora del Planeta, y el mismo autor reconoce que es su peor obra. En cualquier caso, si me permite, creo que, como usted apunta, incurre en un exceso de puritanismo. Por reprobable que pueda parecerle esa novela, hace ya más de 20 años que la escribió; y no hemos de olvidar que reflejar vidas perdularias o escenas más o menos sicalípticas en una obra de ficción no supone ser un anticristiano rampante. Semejante grado de exigencia, creo, es puritanismo. Ruego que me disculpe, pero me parece excesivo refutar la trayectoria de una persona por actos u opiniones aisladas cuando su balances es, al menos en mi opinión, tan favorable.
            Reciba un saludo afectuoso.

    3. Finaliza usted diciendo que seamos comprensivos con quien sin obligación tantas veces ha dado la cara. Discúlpeme, Gervasio, pero el católico sí tiene obligación de dar la cara, usted mismo lo afirma más arriba, con cierta amargura y pena. A ver si lo que demanda a unos lo sustrae a otros por ser el Sr, Prada. Cuanto más alto más se le exige, también lo afirma usted.
      Pedro

      1. Por supuesto que hemos de dar la cara (si no, hasta las piedras hablarán), pero lo que resulta evidente es que no lo hacemos. Más al contrario, acostumbramos a mostrarnos de manera cobardona, callamos ante los ataques y los vejámenes y permanecemos impávidos ante políticas anticristianas. De hecho, tampoco somos coherentes con el voto, p. ej, que es secreto. En realidad, un mayor grado de exigencia corresponde a nuestros sacerdotes y obispos, y éstos se muestran más bien pacatos y medrosos en su papel. ¿Por qué, entonces, hemos de ser tan exigentes con el sr. de Prada?
        Reciba un cordial saludo.

    4. El autor del artículo, querido Gervasio, está en lo principal de acuerdo con usted, pues ha tenido a De Prada por “referencia para el catolicismo” y espera que pueda volver a serlo dejando a un lado algunos tics que considera lo que usted podría llamar “errores”. La diferencia entre ustedes se da sólo en el orden de la intensidad de lo que consideran error y, por lo tanto, si eso lo hace merecedor de descabalgarlo de esa condición.
      Yo confieso que empecé a leer las máscaras y no pude ir muy allá. No es el tipo de literatura que me interesa, que es poca, la verdad. Y no he reincidido. Pero leo de vez en cuando, cuando me lo han indicado (por ejemplo, De la Cigoña en su blog), algún artículo suyo con regocijo, para luego olvidarlo, como me sucede con todo lo ingenioso, mientras que recuerdo algún otro por desagradable (el de l’Osservatore sobre la película de Scorsese). Y en esto, en la labor de Prada como opinador y en las reacciones que como tal está determinado a suscitar, reside todo el asunto: por ella conocemos que es católico, no por el tipo de literatura que hace ni de los temas que escribe cuando no opina. Y ella concita nuestro aprecio y desprecio: en mi caso, lo que me entusiasma se debe a que da feliz expresión a una opinión sobre las cosas del mundo de las que me entero que puedo compartir que luego irá a la basura, mientras que me enfada sentir que me quiere vender una moto que veo averiada y mugrienta queriendo que me fije en la pegatina que él le pone, cuyo barniz presume de cruz.
      La caridad, querido amigo, hace amigos en Dios; y así, en ella, somos los hermanos amigos. Pero De Prada no habla de Dios, no escribe por pura caridad, escribe para ganarse los garbanzos en el mundo y es inevitable que en él tenga amigos y enemigos, católicos o masones, y no puede pedir otra paga que la que recibe en amistades, enemistades, premios y ninguneos, interpretando el papel de autor católico. La que Dios quiera por el bien que de otra manera haga ya es harina de otro costal. También leo algún artículo de Pérez Reverte, un tío valiente por otras cuestiones, si quiere verlo todo en función de valentías exhibidas, que me hace gracia para encontrar luego otro en el que saca la pata y el cuerno hasta dejarme helado sin pedirle más. Es puro entretenimiento. Como sus novelas, aunque en este caso le he leído una entera, una de una mujer fatal en busca de un tesoro o algo así, ya ve lo que me acuerdo. Formar el alma, la conciencia es otra cosa. Y se busca en otra parte. Quien quiera buscarla ahí y en ese tipo de autores busca donde no debe y pide a quien no tiene. O quiere sentirse católico a precios de saldo, que hasta donde sé no es lo mismo que acercarse a ser católico, lo más difícil que hay, y eso que es cosa de la gracia de Dios.
      Finalmente, en cuanto a las renuncias, creo que usted, a poco que conozca de la Iglesia, debe de saber de cuántas renuncias sigue hecha, que no sólo afecta a los que viven en el mundo declarándose tales (algunos intuyo que nada mal, lo que me vale tanto para don Juan Manuel como para el director de una tele en pérdidas millonarias como para el dueño de esta casa), sino la de los que la sostienen un trabajo silencioso y abnegado por el que nunca recibirán un reportaje, el reconocimiento de su comunidad ni, si me apura, sabrá de ellas su párroco y confesor.

      1. Scintilla, verá, mi crítica inicial no se refería tanto al escritor del artículo como a aquellos que dejaron sus comentarios al pie del mismo. Entendí que la crítica era desmedida, pues, aun siendo consciente de ciertos errores que ha podido cometer, creo que la balanza se inclina de forma harto evidente en favor de Juan Manuel de Prada.
        No coincido con usted, además, en eso de quede Prada no habla de Dios. En realidad no habla de otra cosa, pues es bien consciente de que en cada controversia mundana se encuentra una raíz teológica. Sus críticas al sistema capitalista no radican en la idoneidad económica de este sistema, sino en los estragos que este sistema tiene sobre las almas. Si usted lee sus artículos (o sus novelas), en todos ellos encontrará un meollo cristiano.
        Reciba un cordial saludo.

    5. Estimado Gervasio, le explico con un ejemplo:

      Imagine que entre los primeros cristianos hubiese un filósofo doctrinalmente fiel a la Iglesia, pero que pretende influir a los demás hermanos a favor de Caifás o Nerón, aunque no comparta muchas cosas, con la excusa de que no son los típicos filósofos demócratas griegos.

      Pues no. Alinearse parcialmente, alabar, simpatizar con los que nos mandan a los leones, no es un detalle sin importancia, más cuando pretende influir la comunidad.

      1. Estimado amigo, entiendo qué me quiere decir, pero habrá de concederme que en no pocas ocasiones los católicos podemos encontrar más puntos en común con el contrario que con muchos de los que se dicen amigos. Hasta hoy, el verdadero enemigo del Catolicismo en España, por su carácter sibilino, de zapa subterránea, ha sido el liberalismo, que nos ha llevado a un mundo sin Dios, donde sólo prevalece el capricho y el consumo, y la voluntad se ha convertido en fuente de derecho. Las charlas y debates que Juan Manuel ha sostenido con miembros o partidarios de Podemos han sido encaminadas a puntos de encuentro, como tantos otros foros que ha llegado a organizar la propia Iglesia.
        Por otra parte, el misionero/apologeta ha de trabajar en lugares ignorantes de Dios. En aquellos lugares en que Dios está presente, en cambio, tan sólo hay que mantener viva la llama.
        En realidad, creo que no coincidimos demasiado con el concepto de lo que ha de ser un escritor católico. En mi opinión, un escritor católico no ha de sustraernos el mal ni la fealdad de este mundo, sino que ha de descubrírnosla, evidenciarla, y advertirnos de los estragos que puede causarnos.
        Reciba un cordial saludo.

        1. Entiendo. Y de hecho coincido con usted, como habrá visto, en que también he leído más artículos suyos que me han entretenido que me han disgustado. Y que quien ha dejado el estupefaciente consumo de medios de comunicación (parte tan consustancial del capitalismo como las grandes empresas que los financian) saluda su presencia en ellos cuando por esto o lo otro se acerca a sus letras allí. Pero sin darle la importancia que parecen concederle, tanto los que lo critican como los que lo ensalzan. ¡Señores, que es entretenimiento! Como lo es su crítica de salón al capitalismo, tan atendible como la de sus amigos Errejón o Iglesias, que ganan dinero denunciando lo mismo en nombre de otro dios y en otros contextos mediáticos no menos entretenidos y espectaculares. Dios los cría, desde luego, y ellos se juntan. Para que alguien se creyera esa radicalidad que usted le atribuye, el bueno de De Prada tendría que hacer cada semana un artículo denunciando la portada de su periódico, a su empresa y a la profesión. Sólo entendiendo que todo eso es un juego (que paga nómimas, desde luego) te puedes reír con algunas de sus cosas, como en aquel artículo que dedicó a lo de Dani Mateo con la bandera que hablaba, se me quedó grabado, de los dueños a los que el cómico servía o de los que era esclavo o algo así, que son los mismos, reconocía, no que eran sus dueños, sino «que me publican los libros». No confundan: a mí me publican, al otro lo tienen de esbirro. Y te ríes, porque sabes que de lo contrario, si se creyera eso, que es diferente de Dani Mateo, quien tendría un problema, y grave, con su psique, es el señor de Prada. Y no parece.
          En cuanto a lo de hablar de Dios, es una cosa honda rara en este mundo, y que no gusta, desde luego, del espectáculo y el estruendo. Otra cosa es tratar una controversia enfocándola por el lado histórico, religioso o teológico. Pero, para eso, con ingenio basta. El diablo es un gran teólogo. Y hay mucho teólogo diabólico. Sobre todo últimamente.

  3. Vaya que es tarde para desenmascarar a este falsario, como que leyendo algun libro suyo me escandalicé y a mi mismo me censuré por mi mal pensamiento. Pero veo que fuí duro conmigo mismo.

  4. Que coma con unos o con otros, o que asista a determinados programas de televisión, no me parece algo malo en sí mismo, porque se puede hacer con buena intención. Ahora bien, creo que no me equivoco si digo que siempre que he leído algo de De Prada, un adjetivo me ha venido a la cabeza: «rojete». Y recalco la afirmación: _siempre_ que he leído algo suyo. O sea: _siempre_. Y lo que me ha sorprendido (también siempre) es lo mucho que se le han aplaudido sus escritos desde autores de diversos portales católicos, escritos aparentemente disfrazados de ser Chesterton-like, pero que, siendo objetivos, eran mera y llanamente «rojetes».

    Independientemente de las compañías que esté frecuentando (y que como digo no considero algo malo en sí mismo), mucho me temo que se le seguirán aplaudiendo con las orejas sus escritos «rojetes» (y éstos si que los considero algo malo en sí mismo).

    1. ¿Como es eso de filofranquista?. Prada es contrario al franquismo, hace poco lo ha dejado bien claro en una entrevista al decir de la Cruzada (se sobreentiende): «…la barbarie franquista durante la guerra civil».
      Isaloma

  5. Pues decir que, como para todos los filo-lefevbrianos (sólo filo) «el mal viene de mucho antes de Francisco» ,» viene del concilio y de los Papas posconciliares»: ¡Toma castaña! A Juan Pablo y a Benedicto les miran por encima del hombro…. Y.por supuesto, a las advertencias escatológicas de la Virgen, ni caso, son «fantasías».
    De Prada no es De Pravda, sino de Ayusia…

    1. Todo lo que hay en el Vaticano II es dogma. De hecho se declaró «un concilio pastoral». Por lo tanto, hay afirmaciones y planteamientos que tiene que se pueden criticar. Primero, estudie la historia del concilio y luego venga a comentar.

    1. La verdad me preocupa más el silencio de la FSSPX -autoproclamados guardianes de la Tradición- ante el informe Viganó. Ni a favor ni en contra, directamente no existe.

      Me preocupa porque podría ocurrir que sea un silencio sobre verdades que muestran graves infecciones, otorgándole un valor para ser negociado con Bergoglio, especialista en el intercambio de favores.

      De Prada sólo se representa a sí mismo -lo cual no está nada mal- y no es peligro para la salvación de ningún alma. Por el contrario, si Jorge Mario hubiese hablado con la contundencia de De Prada sobre el aborto, quienes luchan por la dignidad de la vida humana hubiesen sentido un respaldo del okupa vaticano, el cual es escamoteado con una indecencia monumental.

        1. Y en realidad no se qué tienen que ver las ironías sobre la ortodoxia de De Prada, muy superior sin duda a la del «Santo Padre» Bergoglio.

          De Prada no es santo de mi devoción, en particular por algunas de sus devociones, pero hay que reconocerle su valentía por hablar claro en temas que no sólo la gran mayoría de escritores no lo hace, sino que tampoco lo hace -es mucho más grave- el oficialismo bergogliano, cuando en teoría su función es ser la sal de la tierra y no manteca para el pan mundano. Por tanto, no entiendo el fin de este artículo y de quienes le siguen el tren.

          Dejen a De Prada tranquilo, sobre todo, en vista de los enorme crisis que está pasando la Iglesia Católica, en la cual está creciendo la cizaña como nunca abonada por el neoparadigmático Jorge Mario.

          1. En cuanto a la FSSPX le agradezco a Hermenegildo su confirmación de mi aserto sobre el silencio de la misma ante el informe del valiente Viganó.

            Tanto es así que tiene que recurrir a una noticia periodística de la sección francesa para demostrar que algo dijeron, UN MES DESPUÉS. Se ve que la meditaron bien.

            No leo las versiones en todos los idiomas de los sitios oficiales de la secta, nadie lo hace, sólo Hermenegildo para encontrar algo que pueda justificar en algo a los reaccionarios.

            En cambio, leo sitios oficiales lefebvrianos en mi lengua, la española, y allí no va a encontrar nada sobre Viganó hasta la fecha, incluso en el balance que hacen del año 2018, donde no consideran digno de mención ese gran torpedo a la farsa jorgista. Sin duda la noticia del año 2018.

  6. La obesidad morbosa es síntoma de narcicismo.

    Igual que la verborrea (ese «soy escritor», y «bla, bla, bla, bla…»).

    Al gordinflón y al narcisista se les atrapa por la bocaza.

    Y, claramente, a J.M. de Prada le sobran unos cuantos kilos.

    1. Sí, sí. Un «globito gástrico» o un kilo de pegamento entre las muelas no le vendría mal. A ver si así modera un poco la boca el gordinflón.
      Pero, no… es que lo suyo es una cuestión de tipo espiritual, ¿viste…?: una soberbia que ni ayunando tres años, a sal y agua.
      Ya cualquier tipejo que publica un libro se siente Cervantes.

    2. -¿Qué es eso que se mira por allá, a lo lejos…?

      -Será una vaca, por lo regordeta y tetona.

      -No. Porque lleva gafas…

      -Ah, es Juan Manuel de Prada. Hazte a un lado cuando pase. Que si le das buen olor, te da un mordisco.

    3. ¿Secta la FSSPX? Se equivoca de medio a medio porque sectario es quien abandona la comunión eclesial. Se puede estar fuera o dentro de un recinto cuando éste tiene unos límites precisos. Pero, cuando el recinto no tiene de tal más que el nombre porque no tiene tales límites sino que se confunde con los demás territorios y penetra y es penetrado por ellos, decir que alguien está fuera o dentro de él es por lo menos arriesgado. Y cuando afecta a personas, en muchos casos beneméritas, es también injusto y calumnioso. Y Vd es injusto y calumnioso en sus apelativos SOLODOCTRINA
      Hoy –nunca lo lamentaremos bastante- ¿donde están los límites precisos y en la práctica de lo que es correcto o no en doctrina, liturgia y disciplina en el seno de la Iglesia Católica? Porque si de hecho Walter Kasper puede ser cardenal, el papa que besa el Corán beatificado y las monjas que defienden el aborto seguir –aparentemente, al menos- tan tranquilas, ¿dónde está el recinto religioso con unos límites concretos de modo que se pueda decir que alguien está dentro o fuera de él?
      Si enfrentamos esta crisis de vértigo a base de definiciones atemporales puede que elaboremos textos tan rotundos como alejados de la realidad. o sea, lo que hace SOLODOCTRINA.

  7. Qué tarde cae en la cuenta la parroquia sobre la verdadera realidad de este eterno opositor a cigarrero del Café Gijón: después de haberse licuado una y otra vez con sus histriónicas cucadas. No se conformaron con haber cebado a un mutante como César Vidal y, reventada la burbuja, necesitaban buscarse un clon. Ni siquiera espabilaron cuando De Prada les insultó desde «L’Osservatore Romano» por no haber podido digerir demasiado aprisa el truño jesuítico-papal de Scorsese en favor de la apostasía general. Y ahora despiertan de golpe con acre sabor en la boca a galapagares, malafuentes, leguinas y a Belén anapastores…

  8. Cuando la Iglesia canoniza SOLO DESPUÉS de muerto el individuo…… por algo es.

    Mientras uno tiene boca se equivoca. No nos podemos olvidar de esto. Para mi no hay escritor vivo «100% recomendable». Ateos pueden escribir obras formidables (Si, Imperiofobia…), así como otros «referentes tradicionales» pueden perpetrar meteduras de pata elefantásticas. No hay que fiarse.

    1. Me atrevo a puntualizar que «Imperiofobia» sólo puede ser formidable para alguien que ha leído o conoce muy pocos ensayos de mérito. Y que conste que nunca he tragado con la repulsiva Leyenda Negra.

      1. Pues parece que pocos han leido «ensayos de mérito» porque ya hace tiempo que iba por la 19 edición. Lo cual -el llegar a público tan extenso- es mérito no pequeño, precisamente. Sin negar que haya ensayo anteriores de valor pero es que Vd parece, además, olvidar que la leyenda negra es «el rayo que no cesa» y y sigue siendo necesario reiterar esfuerzos aclaratorios como el de Mª Elvira Roca.

        1. ¿Aclaratorios? «Imperiofobia» se coja por delante, por detrás o por la mitad es todo el tiempo el mismo fárrago: un agotador y confuso aunque afortunado centón.

    1. Querido Teo:

      Bernard Shaw fue un escritor laborista (del marxismo se fue alejando en su juventud, y de hecho, según soplase el viento, alababa a la derecha y a la izquierda). Efectivamente era ateo y con Chesterton discutía respetuosamente, a pesar de sus diferencias.

      Creo que hay una diferencia sustancial entre la posible amistad personal o respeto entre escritores, y lo que hace De Prada. Si De Prada, por su profesión, terminase guardando cierto aprecio a escritores como Álvaro Pombo, todos lo entenderíamos.

      La cosa no va de esto.

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