
Son algo mucho peor.
Son ya moros en la casa. Y en una casa en la que nadie quiere moros.
A los invasores violentos lo único que procede es echarles. Cuanto antes.
Y si algunos los quiere pues en su casa. No en la de los demás. Y lo que ya es de bochorno es que se esté tratando mejor a los invasores que a los ceutíes.
Y Sánchez debería considerar que él es presidente de los ceutíes, no de los invasores. Y de los españoles, no de los moros.