¿Y el año que viene Santiago?

Parece posible.

El Papa debio quedar agotado pero en todo momento pareció satisfechísimo.

Y España se encontró con un Papa.

Y también satisfechísima

El rey asimismo de diez.

Y muy presente en todo el viaje.

Hasta tuvo que prestarle el avión.

¡Qué pensará el mundo de España cuando al  avión que va a devolver al Papa al Vaticano no se le enciende un motor.

¡Los trenes, los aviones, los corruptos, los inútiles….!

Ayuda a Infovaticana a seguir informando