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Sigue disminuyendo el número de ingresos en los seminarios, de seminaristas y de ordenaciones sacerdotales

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Se acentúa la bajada del número de seminaristas y de sacerdotes ordenados en España

¿Hay algo que vaya bien en la Iglesia en este pontificado?

https://www.abc.es/sociedad/numero-seminaristas-espana-sigue-caida-libre-956-20240227154957-nt.html

https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=48846

 

Comentarios
22 comentarios en “Sigue disminuyendo el número de ingresos en los seminarios, de seminaristas y de ordenaciones sacerdotales
  1. Es muy ilustrativo ver los comentarios que ilustran este blog. En ello cunde el derrotismo y el pesimismo, propio de alguien que no debe de tener muy clara su fe ni saber muy bien en Quién puso su confianza. En lugar de eso, debieran pedir a Dios por que aumenten las vocaciones, las buenas vocaciones sacerdotales y religiosas, masculinas y femeninas, especialmente entre los niños y jóvenes de sus familias y amistades, de los colegios en que trabajen o lleven a sus hijos. Tengan también en cuenta que la biología y la Gracia hacen su trabajo. De esta pesadilla saldrá, cuando Dios quiera y después, seguramente, de mucha tribulación, una Iglesia Católica fiel y renovada. No lo duden. Aunque quizá no lo veamos. Todo es perseverar. De esta manera podremos salvarnos. Dios está haciendo la criba para ver quién es fiel y quién no. Es cierto que esa criba se ha intensificado en este pontificado en que han vuelto a soltarse los demonios familiares -en toda la literalidad de la expresión- que ya se creían superados. Pongamos también nosotros de nuestra parte en lo que de nosotros depende: educación cristiana de nuestros hijos y nietos a través de nuestro TESTIMONIO DE VIDA TRANSFORMADA EN CRISTO, intensificando para ello nuestra vida sacramental y evitando el derrotismo y los lamentos; y, sobre todo, imploremos del Dueño de la mies que mande obreros a su mies. Sin Cristo no podremos hacer nada. Como muchas realidades de Iglesia nos confirman, es posible que se llenen los seminarios y casas de formación y es posible que las personas vuelvan o comiencen en la fe. Pero para eso hay que llevar una pastoral en según qué sentido y no en otro.

    1. no hay derrotismo ni pesimismo, solo realismo puro y duro. y por cierto, hay que olvidarse de que puedan surgir vocaciones sacerdotales y religiosas con esta iglesia tan mundanizada y carente de todo sentido espiritual.

  2. El caso de los sacerdotes de La sacristia de La Vandee es un buen ejemplo de lo que he expuesto en mi post anterior. Si un sacerdote propaga la buena doctrina y te quieren quitar de enmedio, mientras que los que propagan doctrinas heréticas permanecen impunes, ¿qué chaval en sus cabales va a querer ser sacerdote en esas condiciones?¿si tú lo dejas todo en el mundo y a mitad de tu formación cambian los temarios de tu formación o la propia doctrina o pastoral, quién va a querer entrar en un seminario en esas condiciones?La única seguridad para quien se inicia en la formación sacerdotal es que se mantenga la doctrina fruto de la Tradición, pero si esta doctrina o esta pastoral se cambian, igual ya no interesa seguir en el seminario. Pero, ¿qué ocurrirá si para entrar en el seminario se renunció a unos bienes, a una carrera profesional o, incluso, se enemistó uno con sus padres? Es para pensárselo. Ya lo dice el mismo Señor en el Evangelio.

  3. Es evidente que la situación de la Iglesia se ha agravado desde que comenzó el ministerio petrino de Francisco. Con Juan Pablo II aumentó significativamente el número de seminaristas y con Benedicto se mantuvo bastante. Pero desde que empezaron los sínodos dudosos -por ser generoso, cuando no abiertamente heréticos- empezaron a caer en picado las vocaciones. Y eso puede verse desde el primer sínodo de la Familia y Amoris Laetitia. Desde entonces, la cifra de seminaristas ha caído en picado.
    Aquí nosotros en la diócesis de Getafe hemos subido hasta 34 seminaristas. Es una cifra reguleras, pero hay que tener en cuenta que según está la Iglesia y en estas ciudades del sur de Madrid tan secularizadas…
    Nadie va a entregar su vida a una institución de doctrina dudosa que no sabe muy bien adonde va. Si una persona deja sus legítimas aspiraciones en el mundo, debe ser para dedicarse a un objetivo vital claro, no para que, habiéndolo dejado todo, a la mitad de la formación te cambien la doctrina respecto de la que había cuando iniciaste el camino. Nadie -o muy pocos- se van a arriesgar a eso.
    Eso por no hablar de los escándalos sexuales del clero, de sus doctrinas falsas, de sus actitudes infantiles, inmaduras y despóticas… Y, claro, también la secularización social. Pero la secularización no es de ahora, sino que ya viene de largo. También la caida de la natalidad, aunque esta caída está provocada también en buena parte por la secularización. Los elementos nuevos se refieren a lo ocurrido en la Iglesia durante el pontificado de Francisco, que ya antes expliqué.

  4. Los jóvenes ya no creen y no están dispuestos a renunciar a su libertad personal, sencillamente. Apenas en los barrios ricos perciben el catolicismo como rasgo de clase (véase, Hakuna) y, con todo, pocos son en ellos los que renuncian a una vida de comodidades y sueldazos gracias a los contactos familiares. Lo mismo cabe decir del fervor cofrade, que atrae a muchos jóvenes como afición o aglutinante social, pero no da fruto ninguno.

  5. y la cosa en latinoamerica tampoco esta para tirar los voladores y descorchar la champaña. ejemplo de ello, colombia, paisa consagrado al sagrado corazón, hace 34 años, en 1990, tenia 6000 seminaristas, es decir los seminarios estaban completamente llenos a reventar, y hoy en 2024 solo hay 1700 seminaristas.

  6. Hay que volver a la TRADICIÓN y abandonar el Concilio Vaticano II y toda su nueva doctrina, eclesiología, litúrgia (Novus Ordo) y todo, todo, todo lo que nos ha traído a la Iglesia. ¡Que esto no es de ahora con Francisco! Viene de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI……

  7. Pues aunque a Hermenegildo se le atragante, del Camino Neocatecumenal siguen surgiendo numerosísimas vocaciones y nutriendo a España de nuevos sacerdotes. Ya son más del 30% en nuestro país, y del 80 – 90 o 100% en los países del norte de Europa (Holanda, Suiza, Dinamarca, Finlandia, Estonia, Lituania…). De mi parroquia en Barcelona, la ciudad más secularizada de España, en los últimos 5 años han entrado 3 chicos al Seminario y 5 chicas al convento, y ahora hay uno en el pre-seminario. Pero a nadie se le ocurre preguntar qué hacemos para ello, al menos para ‘copiar’ la fórmula, porque claro, son ‘kikos’ y eso no vale… (en este enlace quizás alguno encuentre respuestas: https://observatoriodelcaminoneocatecumenal.blogspot.com/2023/08/lluvia-vocacional-en-lisboa-miles-de.html)

    1. aun así el camino neocatecumenal no va salvar a españa de la rápida secularización que esta convirtiendo a a españa misma en un pais de mayoria secular sin fe alguna.

  8. a pesar de todo los porristas de don bergoglio, como el mitomano jose manuel vidal entre otros, seguirán diciendo, con un descaro sin igual, que estamos viviendo la gran primavera eclesial de bergoglio. vaya estafa! vaya estafadores!

  9. No queda otro remedio que traer sacerdotes de países donde sobren, es decir, la operación inversa que se hizo cuando eran los españoles los que se iban de curas al extranjero. ¿No son españoles de nacimiento los cardenales Aós, Lacunza y algún otro?

  10. Si se tienen en cuenta que las cifras que aportan muchas diócesis están infladas, así como la dudosa aptitud de parte de los nuevos admitidos a los seminarios, el panorama no puede ser más desolador. Aunque siguen siendo unas cifras altas para la poca juventud católica que queda.

  11. La disminución del número de seminaristas y de ordenaciones sacerdotales empezó antes de este pontificado. Es uno de los rasgos de la «primavera de la Iglesia» que nos trajo el Concilio Vaticano II.

    1. Hermenegildo, la inmensa mayoría de los que se secularizaron después del Concilio habían entrado en el Seminario mucho antes del Concilio…echarle la culpa al Concilio es pueril porque este no se puede defender. Una grandísima parte de los que se ordenaban sacerdotes o religiosos lo hacían sin vocación. Simplemente eran enviados al convento o al seminario, y esto es indiscutible. Luego algunos se ‘enamoraban’ de esta vocación y tantos otros lo tenían como medio de subsistencia y llevaban una doble vida, porque las dificultades con el clero no son recientes, sino que desde hace siglos la Iglesia ha sufrido mucho con esta vocación tan importante para la fe. Tanto es así que la crisis actual de la Iglesia viene de una crisis anterior sobre lo que es la identidad y vocación sacerdotal. Hemos pasado de una figura de sacerdote clerical a morir, donde el reverendo era casi Dios, como si de una casta se tratara, al otro extremo de pasar por un descuidado camionero…

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