No se puede hacer de esto la demostración del resurgir católico en el siglo XXI pero tampoco no tendría sentido ignorarlo. Porque como en Princeton está ocurriendo en otros lugares. En España, en Francia, en Estados Unidos hay jóvenes que vuelven a la Iglesia. Los hay. Y sería insensato no alegrarnos por esa hace unos años insólita noticia. Parecía que la desbandada de los jóvenes era irreversible y absoluta. Pues hoy algunos, y en número no insignificante, vuelven con satisfacción y orgullo.
Y, curiosamente, pese a no responder a empeño alguno de la Iglesia por atraerlos. Más bien por alejarlos. Pues como si Dios quisiera otra cosa.
Por mi parte, sin pensar para nada que todo está dando la vuelta, mi gran alegría por estas noticias.
Alabado sea Dios. Porque no se me ocurre atribuir a ningún otro este regreso.
http://Qué está pasando en Princeton: misa diaria llena, bautizos en aumento y filósofos conversos