Pues apéese hombre

Y comprobará que su apeamiento le trae a todo el mundo sin cuidado. Es que a nadie.

Vaya petulancia la suya si creía que su persona importaba a alguien en la Iglesia. Absolutamente a nadie. Compruébelo apeándose. Y ya verá el resultado. Es que ni una monja medio tonta. Nadie.

Vaya ridiculez la suya. Si me apeo…  Pues hágalo. Y ya verá quien es usted.

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