
Lo de Cocapalmaria no es mío y le va como anillo al dedo si es cierto lo que ha estallado. Que participaba en orgía homosexuales y en las que se consumía droga en un piso de la Santa Sede. Eso o se desmiente de forma convincente ya o un maricón drogadicto no puede seguir siendo cardenal. El silencio, que para algunas cosas ahora parece gustarle a un Papa que era ejemplo de locuacidad mórbida ni resuelve nada ni deja en buen lugar a Francisco cuando otro más de sus palmeros y de sus protegidos dicen que está complicado en un escándalo mayúsculo y de una sordidez repugnante.
Y también sería penoso que las simpatías papales supusieran graves motivos de desconfianza sobre el agraciado.