Poquito. Pero vale más algo que nada.
Y hasta ahora parecía que les encantaban zancadillas, pellizcos, no precisamente de monja, y hasta puñaladas. En una manifestación vergonzosa de masoquismo.
Pues ya ven que son incansables en buscar la desaparición del Opus.
Y ustedes tocando la ocarina.
Con lo que ya ven que no consiguen nada.
O que de pagar cien mil euros anuales a Barbastro les reclamen seiscientos mil. De momento. O eso se dice.
Por lo menos se les ve cabreados.
Es una reacción normal y comprensible.