
A los 90 años. Era un de los últmos representantes del clero progresista asturiano que tanta manifestación tuvo con el obispo Díaz Merchán si bien Vilabrille era parte de la morralla del izquierdismo eclesial. Nadie le atribuía entre ellos la menor valía intelectual que no pocos tenían acreditada. Él, nunca.
Pues ya casi apenas queda nadie de todo aquello que hubo días en los que parecían copar la diócesis con la benevolencia de su obispo Gabino.
Hoy apenas le llorará nadie. Yo evidentemente no.