
Falleció ayer en Valencia a los 97 años. A comienzos de los años 70 fue uno de aquellos muchos sacerdotes que en el posconcilio parecían de profesión sus firmas. Así le encontramos como firmamte de un escrito radical contra el Concordato (Ya, 12/VI/1971) o apoyando la Asamblea Conjunta (VidaNueva, 18/XII/1971). Años después abandona su cargo de profesor del Seminario de Valencia donde incomprensiblemente enseñaba dogma (El País, 5/VI/1988)