
El de Cádiz.
Este no les da patadas en los cataplines, ha debido mamar más educación, pero con los mismos o peores resultados. Con Asenjo podrían ir a misa doce o quince personas. Con Zornoza, ninguna. Zorrampladamente ha acabado con la misa tradicional en Cádiz.
Nombraría un sacerdote que la mantuviera pero con enorme dolor de su corazón no lo tiene.
Lo que no tiene que hacer este obispo, que parece estar en una carrera por dilucidar quien le odia más, los tirios o los troyanos, y todos con motivos, es nombrar cura que diga la misa tradicional sino simplemente hacer saber a su clero que si alguien celebra esa misa no incurrirá en sus odios de por vida. Y no entraremos, de momento, en calificar esas ¿patologías? Ni si vienen de San Jorge o de Getafe.