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Ofensiva de El País por los abusos sexuales en la Iglesia española

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¡Vaya muestrario! La recopilación al alcance de un click.

https://elpais.com/tag/c/83bc6582c5bc78d42a6dd50510fcc5fc

Con esto hay que acabar de una vez. Y no sólo con los depredadores que son una vergüenza eclesial. También con quienes les encubrieron.Y con todo lo que permitió que se llegara a esa asquerosidad.

Comentarios
13 comentarios en “Ofensiva de El País por los abusos sexuales en la Iglesia española
  1. Con estas barbaridades les han servido en bandeja a los enemigos de la Iglesia el medio de su acoso y derribo. . Una enorme desgracia, Pero también hay mártires que con su inmenso sacrificio confortan nuestra fe…

  2. Lo que está claro es que los del Pais ignoran absolutamente como dis-funcionan las curias diocesanas. Igual piensan que para satisfacer su curiosidad bastaba que alguien hiciera unos clicks de ordenador. Ja, ja, ja. Para sacar esos datos habría que poner a bucear por archivos polvorientos y no siempre bien ordenados, con legajos traspapelados, a un personal del que no se dispone. Luego está que pretenden que existan archivadas denuncias que, por lo que sea, nunca se llevaron a cabo. ¿Este trabajo de archivar denuncias no efectuadas en su tiempo lo tenían que hacer adivinos contratados? Así, con esa ignorancia la Iglesia queda como que no quiere colaborar. Si hubieran preguntado por cualquier otro tema, por ejemplo sacerdotes secularizados, el resultado hubiera sido el mismo, no se puede responder porque no es cuestión de unos clicks de ordenador, sino de buceo en archivos por un personal del que no se dispone.

  3. Que El País lo publique tiene que ver con que lleva tiempo buscando datos para un informe similar en la sociedad española. Curiosamente, en nuestra tierra les ha costado mucho más encontrar datos. La mayoría de los casos trata de los 70 y los 80 y todos sabemos que, en general, corresponde a un entendimiento laxo del Concilio en materia sexual siguiendo las teorías del amor libre tan en boga en aquellos tiempos. No indica que no puedan tener lugar sucesos en la actualidad, pero en menor cantidad, en general.

  4. Depredadores sexuales. Esa es la definición. Parece que hay decenas de víctimas en Astorga, aunque sólo haya algunas denuncias hasta ahora. Fueron muchos años en los que los delincuentes camparon a sus anchas.
    Y encubridores. Entonces y ahora. Porque todo es tan opaco en el reino de Menéndez!

  5. Dicen que en abril sale un libro titulado «Sodoma» sobre el lobby gay del Vaticano y la pederastia. Con nombres y apellidos. Asegúran que va a ser un terremoto.

  6. Sí que hay materia… pero la campaña es de manual. Y nuestros Vidal, Bastante y Cigoña de corifeos.
    Lo que hay que hacer para darse pisto. Triste…

  7. Muchos de estos casos son viejos (y en no pocas ocasiones muy anteriores al Concilio Vaticano II, supuesto culpable de todos los males que padecemos). Como la mayoría de los casos denunciados en el famoso «informe Pensilvania» que, inexplicablemente, ha sido jaleado desde sectores «tradicionalistas» mientras que una publicación ultraprogre (Commonweal, aquí: https://www.commonwealmagazine.org/pa-grand-jury-report-not-what-it-seems) lo ha puesto a escurrir —imagino que lo que dice Martin Scoto se refiere a esto. Esto es una campaña orquestada con el fin de destruir a la Iglesia a cualquier precio.

    1. Me refiero, efectivamente, al análisis de más de 35 páginas de Peter Steinfels, “The PA Grand-Jury Report: Not What It Seems. It’s inaccurate, unfair and misleading”, publicado este 9 de enero, al que han seguido otros como Gerard V. Bradley, docente de derecho de la Universidad norteamericana de Notre Dame.

  8. Es posible que se trate de una campaña como apunta Martín Scoto, pero yo sinceramente no lo creo. La verdad es terrible y las noticias de los abusos hacen difícil la mentira. Ha habido demasiados casos (uno ya hubiera sido excesivo) demasiado dolor y demasiadas víctimas, pero en la misma medida en que se ha encubierto a los culpables, se han tapado casos flagrantes, y se ha mentido descaradamente culpando a quienes sufrieron los abusos. Todo este análisis, esta mirada de la realidad más temible de la iglesia, debe llevarnos a profunda reflexión. A mí se me ocurre preguntar sobre formadores, rectores, directores espirituales y demás cargos directivos de nuestros seminarios o noviciados. El tiempo de estudio para un futuro sacerdote es largo, muy largo, y durante ese tiempo se debe profundizar en sus motivaciones, en su vocación, en su opción. Se debe también, y con urgencia, desenmascarar a aquellos que buscan el sacerdocio como un pasaje al pecado. Destapar diablos es tarea propia de la Iglesia y hay que reconocer que no se ha hecho de ningún modo. Además del pozo sexual existen otros sumideros igualmente putrefactos, hay muchos sacerdotes que ejercen el carrerismo ya denunciado por el Papa, esos avaros ambiciosos son conocidos perfectamente por sus obispos y… tampoco se hace nada, en todo caso lo contrario, se les promociona hasta que consiguen vivir como auténticos reyezuelos a costa de sus parroquias, enchufes, gestiones de instituciones o simples desvíos de fondos. Todo esto constituye una auténtica vergüenza y un descrédito maligno. Definitivamente debemos recuperar la santidad, sólo así podemos ser alternativa al mundo. Persiguiendo el placer y la riqueza somos exactamente igual que lo peor de nuestra sociedad. Y ya se sabe que si la sal se vuelve sosa la tirarán a los caminos para que la gente la pise.

    1. Desde luego que hay una campaña que se aprovecha de los casos o los magnifica. Peto estoy absolutamente de acuerdo en que en la Iglesia no debiera existir ni un solo caso. Comparto la reflexion de Ivan. Y añado una inquietud. En numerosos circulos eclesiales de alto nivel se conoce la situacion de algunas diocesis españolas en las que ciertos lobbys y organigramas son murallas que ocultan mucha “mierda” creando barreras y circulos de proteccion (los paniaguados). Me inquieta que algunas diocesis esten realmente heridas y abandonadas mientras que sus responsables quieren “subir” instalado en una especie de pedestal inaccesible para que la “mierda” quede tapada y, desde luego, no salpique…. aunque huela muy mal. No solo hay asuntos sexuales, alla cada uno con su pecado, sino vejacion de personas, satrapismo hedonista, enriquecimiento personal y fomento del miedo institucional como arma. Nada que ver con lo que el Concilio quiso ni con lo que la fe cristiana es. Lamentable.

  9. Martín Scoto:
    Estoy con usted. Aprovechando que hay un 1% de verdad, ya de por sí aterrador y repugnante, se multiplica por 100, con dos objetivos, para demonizar a la Iglesia y para justificar e incluso promover la paidofilia existente. El ejemplo de ZP sobre robos de niños está muy bien llevado, pues estoy convencido de que en la época anterior no hubo ni un solo robo de niños, por un lado por que era una sociedad bastante sana, pero sobre todo, por que el problema que había entonces – y me consta – era el contrario y es que como había una natalidad normal, el problema era encontrar padres adoptivos para buena parte de los hijos bastardos abandonados en las inclusas. Es más, se realizaba un considerable esfuerzo para que las madres solteras continuaran con los hijos.

    1. Aro, no niego que puedas tener una parte de razón, ¿quien no la tiene? pero ojo con negar la mayor, la negación no ayuda. Y añado que la desacralización de la figura del sacerdote, tan en boga en los años del postconcilio, está en el fondo de gran parte de esas conductas.

  10. Es una campaña. Otra más. Como la de la apostasía y los niños vendidos de la época de ZP. Pasó también en la segunda república. No digo que no haya habido casos. Pero esto es una campaña pura y dura. Su origen es vario. En los EEUU ya hay un análisis del famoso gran jurado de Pensilvania, su parcialidad y su carácter sesgado como causa general que criminaliza a la Iglesia Católica. En continuidad con el plan Rockefeller.
    La demonización del D. Juan anotnio Menéndez, obispo de Astorga, es de aurora boreal.
    Y que haya quien desde dentro de la Iglesia jaleen esa campaña es algo que me deja sin adjetivo calificativo.

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