
LOS DOS GINÉS
Ha muerto Ginés González García “el mejer sanitarista desde 1983” según sus compañeros, y así presentado por la “chirusita” de Tolosa, abogada exitosa y ex presidente, Cristina Kirchner “prestigioso médico sanitarista, militante peronista y buena persona”.
El muerto, fue funcionarios de Duhalde, Néstor Kirchner y Alberto Fernández; y embajador en Chile de Cristina.
Para el kirchnerismo fue “pionero de la igualdad de género, despenalización del aborto, medidas de control de la natalidad y prevención de enfermedades de transmisión sexual de adolescentes.
Según la diputada Cecilia Moreau “el plan Remediar, la ley de Salud Sexual y Reproductiva y los medicamentos genéricos son algunos de sus aportes más valiosos” (La Prensa, 20/10/2024).
En el mismo diario se lee que “representantes de la llamada LBGTIC afirmaron que fue el primer miembro del gabinete de Néstor Kirchner en respaldar el matrimonio entre homosexuales.
Como se puede observar es un currículo siniestro de un perjuro, que algún día pronunció el juramento hipocrático, “magno código de moral profesional basado en la regla de oro que establece las relaciones entre el médico y sus maestros, sus colegas y sus enfermos, asentando austera y elocuentemente que para ser un buen médico es preciso empezar a ser un hombre bueno” (Félix Martí Ibáñez, “Con el alba sale el sol” Medicina griega (776-285 a. C.) en La epopeya de la Medicina, III, agosto de 1984, p. 10).
Yo no calificaría al difunto como un hombre malo, sino perverso, protervo, malvado, pérfido.
Hoy, en “La Prensa” aparece un artículo de Mónica del Río, titulado: “En la Ciudad se elimina un niño por nacer por hora”, porque en el primer semestre del año se practicaron 4.314 abortos.
Y agrega la valiente amiga: “Si bien el gobierno nacional ya no compra y distribuye abortivos (mifepristona y misoprostol), los abortos se siguen practicando con los insumos que adquiere cada jurisdicción y las compras de la ciudad de Buenos Aires, muestran que puede autoabastecerse”.
Continúa informando la articulista: “Se hicieron 4.075 abortos antes de la semana 15 de gestación mientras que 239 se registraron a partir de esa semana de gestación. El 11,8% se realizaron en personas de 10 a 19 años y el 88,2% en mujeres de 20 a 49 años”.
Es interesante señalar que en la C.A.B.A., ciudad apóstata de Buenos Aires, a partir de 2019 mueren más personas de las que nacen. Son algunos de los frutos de la política de los Kirchner, ejecutada por tan particular “sanitarista”.
Este es el déficit vital que el PRO ha dejado después de diecisiete años de gobierno: dos Macri y un Rodríguez Larrata, inmoral público y privado son los responsables directos, pero el mayor responsable de esta catástrofe moral y demográfica es el fallecido Ginés González García que tuvo que despedirse de su cargo por todas las porquerías que se acumularon en su ministerio durante la plandemia y la tiranía de los tres pitufos: Alberto Fernández, Kicillof y el “amigo” Horacio.
Quiero acabar esta parte de la nota con una poesía de Juan Luis Gallardo dedicada a todas las víctimas de los abortos en nuestra patria, titulada “Criatura que no vendrás y publicada por la revista Gladius en el n°79 del año 2010 y que comienza asi:
“Criatura que no vendrás a nuestro suelo argentino,
si el Parlamento aprobara cierto proyecto asesino.
Criatura que no entrarás en la fiesta de la vida
si dieran fuerza de ley a una reforma homicida…
Como trágica expresión de un mundo que se derrumba
el vientre de una mujer se transformaría en su tumba…
Te quieren arrebatar la esperanza de vivir,
roguemos que no consigan su propósito cumplir”.
Por desgracia, el proyecto asesino avalado por Cristina Kichner y otros miserables con poder se transformó en ley positiva injusta, que desconoce las exigencias de la ley natural moral y jurídica.
Pero además todos ellos son traidores a la patria, porque nuestro país tiene un inmenso territorio, con muchos lugares deshabitados que, si queremos subsistir, requieren ser poblados por nuevos argentinos en primer lugar, y en segundo, por inmigrantes seleccionados que compartan nuestra cultura, respeten nuestras costumbres y vengan a trabajar.
Pero hoy me ocuparé de otro Ginés, no asesino sino mártir, san Ginés de Arlés, patrono y único santo escribano cuya imagen se venera en el Colegio de Escribanos de la Capital Federal, continuador de la Hermandad de san Ginés. Mientras los abogados santos suman más de diez, aunque casi todos abandonaron la abogacía, los escribanos tenemos a este único patrono.
Se ignora su fecha de nacimiento y tampoco se conoce con exactitud la de su muerte, pero fue decapitado en el año 303 o 308 durante la persecución de Diocleciano.
Era catecúmeno, secretario de un tribunal, al cual llegó un decreto según el cual los cristianos debían se ajusticiados por el hecho de serlo. Indignado, tiró las tablillas de cera donde tomaba sus notas y huyó.
Fue a ver a su obispo a pedir que lo bautizara, pero el mismo se negó, como lo haría algunos de nuestros prelados que ojean pero no ven lo que sucede, y que buscarían pretextos: el cursillo, los padrinos, examinarlos, etcétera. Insistió: me van a matar, pero el pastor se hizo el otario. Lo capturaron y lo decapitaron en Trinquetaille. En el lugar se construyó una columna de mármol y la primera iglesia dedicada al valeroso catecúmeno, que tuvo su bautismo de sangre.
Mientras un Ginés es verdugo de los nasciturus y legaliza el derramamiento de su sangre, el otro Ginés, ofrece su propia sangre por defender su fe y la de muchos cristianos ante la orden injusta de Diocleciano, un pésimo emperador.
San Gines de Arlés ruega por nosotros. Ginés González García, que Dios tenga piedad de tu alma. Como escribió Ignacio Braulio Anzoátegui respecto a “Almafuerte”: tal vez se haya salvado, porque a Dios a veces le gusta “emplearse a fondo”, “Vidas de muertos”, Theoria, Buenos Aires, 1963, p. 71)
Buenos Aires, octubre 20 de 2024. Bernardino Montejano