Los cambios episcopales del 2022

Que van a ser muchos. Y por el nuncio no van a quedar si el nefasto conciliábulo no lo impide . De dos maneras. Imponiendo pésimos o cerrando el paso a buenos. Que son sus dos modos de actuar. Y todo, por supuesto, condicionado a la permanencia de Francisco. Que en 2022 cumplirá, Deo volente, 86 años. Piensen ustedes en las personas que conocen de esa edad y en como se encuentran. Incluso las que se encuentran bien.

Pues, con esa variable en el horizonte, cualquier día, incluso hasta es posible que en la semana que queda de 2021, caigan Calahorra y La Calzada-Logroño y Valladolid. Si en esta última no saliera Argüello, su papel madrileño subiría muchos enteros.

Muchos piensan que Madrid y Valencia, aunque por distintos motivos, son ya insostenibles. Y no faltan quienes piensan que respecto a Madrid ese es ya el pensamiento de Francisco. Para el verano. Cuando ya Osoro tendría 77 años.

Ya he dicho que Tarazona no importa al mundo. Ni a Roma, Caerá cuando sea, seguramente pronto, salvo que se hayan olvidado de que existe. Barcelona es un bluff con un destino íntimamente ligado a otro bluff. Si desapareciera el importante nadie apostaría un céntimo por el secundario, todavía más elemental. Gerona es difícil y terminal. Igual dejan pasar el 2022 con Pardo que tiene la habilidad de disimular con su bonhomía su catalanismo. Por otra parte nadie querrá asumir una diócesis moribunda  que desde 1963 no ha tenido un obispo bueno: Jubany, Camprodón, Soler y Pardo. Creo que el último el menos malo aunque tampoco bueno.

Santiago y Sigüenza-Guadalajara son renuncias recientes que podrían esperar al 2023 salvo que Francisco quiera obsequiar a Chámame Pepe. En ese caso, pobre Santiago. Pero Barrio, con su proverbial abulia, no es querido en la diócesis y particularmente por ek clero más joven

Excelente el paso a eméritos de cuatro nulidades de libro, un auxiliar, no había podido con Palencia y tres titulares: Escudero, Rodríguez Magro, Murgui y Carlos López. Y el de González Montes se ha hecho rematadamente mal y tal vez haya comprometido para siempre el pontificado de Gómez Cantero.

2022 viene con la presentación de ocho renuncias, dos de ellas arzobispales. Uno más malo  que la quina, los arzobispos bastante prescindibles, uno, valenciano, muy anodino, el resto aceptables, buenos y uno incluso excelente.

Las fechas son las siguientes, Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona el 13 de enero. Aunque no es ningún héroe no es independentista. Si se inclinan a ese sector su sucesor y el de Munilla, el de Bilbao ya lo es, podríamos dar por definitivamente muerto el catolicismo vasconavarro hoy agonizante. Y la ímproba labor de Iceta y Munilla malbaratada.

Herrero renuncia Palencia el 17 de enero. Fue un pésimo nombramiento en la estela de otro agustino deplorable, Castellanos. Le ha dicho al Papa que quiere retirarse a Santander. Si le aceptan pronto la renuncia, todos contentos.

Sánchez Monge renuncia Santander el 16 de abril, la diócesis no tiene prisa ninguna por la marcha de Don Manuel, una buena persona, pero se dice que hay alguien que la tiene para colocar allí un obispo que asegure al de la prisa un cómodo retiro. Si el sustituto fuera Cobo el rumor se confirmaría.

Luis Quinteiro renuncia Tuy-Vigo el 26 de junio. Creo que tampoco en la diócesis están deseando el recambio.

Reig Pla para no pocos uno de los mejores obispos de España, si no el mejor, renunciará Alcalá de Henares el 7 de julio. Ni idea de si se la aceptarán pronto o no.

Agustín Cortés, anodino do los haya, renunciará San Feliú de Llobregat el 23 de octubre, entre la indiferencia general

Yanguas, un buen obispo, renunciará Cuenca el 26 de octubre

Y Javier Martínez renunciará  Granada el 20 de diciembre, nadie le va a echar de menos cuando se la acepten

Y conforme vaya avanzando el 2022 estarán a menos de un año de presentar la suya, en el 2023, Taltavull (Mallorca), Morga (Mérida-Badajoz), Giménez Valls (Lérida), Melgar (Ciudad Real), Franco (Segovia) y Salinas (auxiliar de Valencia)

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