Lo último del arzobispo de Madrid es algo más creíble

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Lo de que no había leído la carta de sus obispos sufragáneos era tan increíble que no colaba. Menuda irresponsabilidad la de un metropolitano que no se digna a leer un escrito de suma importancia de sus obispos sufragáneos. Cierto que los obispos están bastante acostumbrados a darnos a comulgar ruedas de molino pero cada vez los comulgantes miramos más el género. Y hasta nos hemos hecho expertos en distinguir los gatos de las liebres. Además, tenemos la desvergüenza de decirlo. No ha «colao», «espabilao». El arzobispo de Madrid, por los motivos que fueren, él los sabrá, no ha querido firmar la carta que los obispos de Alcalá y Getafe y el auxiliar de Getafe hicieron pública con motivo de una ley aprobada por la Comunidad de Madrid, Partido Popular y Ciudadanos, que conculca la doctrina de la Iglesia. No voy a meterme en conjeturas sobre lo que llevó a monseñor Osoro a marcar esa distancia con el consiguiente escándalo. Porque escándalo ha habido. Y notable. Sin duda Don Carlos Osoro se ha dado cuenta, o le han hecho caer en ella, de que su primera explicación no se la creía ni Bru y  nos ha dado otras. Que quería consultar con los restante obispos españoles y conocer el escrito del Papa conclusivo del último Sínodo. Nunca sabremos, salvo que nos ofrezca una tercera explicación que destruya la segunda, como ésta ha dejado como inútil a la primera,   si fue eso lo que verdaderamente se le ocurrió al arzobispo o si se trata de un intento más de explicar lo inexplicable, lo confuso o lo raro. Aquí  que el lector ponga el calificativo que quiera porque ninguno se impone con rotundidad. Lo claro es evidente que no porque la claridad no requiere explicaciones. ¿Consultar a todos los obispos de España para una ley que es de la Comunidad de Madrid? Mucho sentido no tiene pero pedir consejo u opinión no es malo en sí. Esperar el documento pontificio de inminente publicación en teoría tampoco es criticable pero parece indicar una cierta sospecha de cambio en cuestiones fundamentales y no querer quedarse colgado de la brocha porque le hayan retirado el andamio. Y eso es lo que hay hasta el  momento. Lo que parece clarísimo es que a Osoro no le apetecía hablar sobre eso. ¿Las justificaciones de su silencio? Pues unos se las creerán y otros no. Lo que sería bueno, para el arzobispo, que no llegaran unas terceras, cuartas… http://www.religionconfidencial.com/diocesis/Osoro-transexualidad-conocer-opinion-CEE_0_2687131273.html    

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