
La diócesis parece dejada de la mano de Dios desde hace mucho años con unos nombramientos episcopales pésimos.
Tras la renuncia «conciliar» de Álvarez Lara en 1972 se nombró primero Administrador Apostólico Sede Plena (1972) y luego Obispo Residencial (1973-2003) al valenciano Teodoro Úbeda, típico representante de aquella jerarquía dadagliana que nos nombró Pablo VI y que en su gran mayoría resultó nefasta. El único requisito que se buscaba era el antifranquismo y eso sólo se encontraba entre los progresistas. Úbeda además era inteligente con lo que resultó peor. Con él comenzó el hundimiento de uno de los obispados más importantes de España con una población superior a la de bastantes arzobispados.
Le sucedió otro valenciano, Murgui (2003-2012), ya en tiempos de restauración, no mala persona ni de sospechosa doctrina pero aquejado de una enfermedad que parece epidemia en no pocos procedentes de aquella región y en éste con síntomas verdaderamente alarmantes: insuficiencia mitral. Y la diócesis se convirtió en un patio de Monipodio con un clero muy maleado tras el largo gobierno de Úbeda, en el que el Murgui no era nadie ni quería ser algo, hasta que ante una situación insostenible hubo que sacarle de allí precipitadamente. Y en vez de mandarle como emérito a su casa le nombraron obispo de Orihuela-Alicante acelerando para ello la salida del titular de esa diócesis de bastante más valía que el acreditado inútil.
Entonces llegó a Mallorca otro valenciano más que no es que hiciera buenos a sus antecesores, cosa imposible, pero que hizo más que ninguno de ellos, por imprudente o por ligón, que yo no lo sé pero una de las dos cosas fue, Salinas ( 2012-2016), para casi terminar de hundir lo que quedaba de catolicismo en la isla.
Y digo casi porque la tarea de demolición la concluirá el recién nombrado Taltavull (2017- ), este no valenciano sino balear, que es en mi opinión el peor obispo de España si prescindimos de ese caso de libros de texto que es el solsonense Novell.
El escándalo Salinas, de proporciones descomunales en la isla, no concluyó con su traslado, verdaderamente ignominioso a auxiliar de Valencia. Ahora se anuncia una miniserie de televisión, en dos episodios, que aparecerá en pantalla la semana que viene y que tiene como base la bochornosa historia del obispo. Lo que le faltaba a la Iglesia isleña.
Los nombramientos de obispos vienen de Roma. Bastantes son pésimos y a Mallorca le han tocado cuatro de esa categoría. Pero hay algo que es responsabilidad de los obispos de España o al menos de la mayoría que votó a ese obispo, conociéndose ya el escándalo, como presidente reelecto de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar. En una burla infame a los seglares españoles. Como para que nos acordemos de las madres de quienes le han votado.
Supongo que no habrá mujer honesta que se acerque, por si acaso, a tal presidente. Y si alguna lo hiciera entendería la preocupación de su marido si lo tuviere.
El escándalo Salinas no ha terminado. Esto dice ahora un medio de la isla en el que fue mucho tiempo lamentable titular:
http://ocio.diariodemallorca.es/tv/series/ib3-estrena-serie-inspirada-relacion-obispo-salinas-su-secretaria-personal-nws635421.html
¿Nos merecemos los seglares españoles esto?