
Creo que pronto sabremos si el rumor tenía algún fundamento o ninguno.
Cadiñanos llegó a Mondoñedo haciendo gala del progresismo más rancio pero también es cierto que pronto se debió dar cuenta de que así comprometía su carrera episcopal y su mismo pontificado mindoniense y se olvidó no poco de sus veleidades ideológicas.
Y lleva ya algún tiempo mucho más prudente.
El Papa y el nuncio deberían darse cuenta de que tanta vagancia en el nombramiento de obispos para España multiplica los rumores.
Esperemos que con el nombramiento recientísimo de los dos auxiliares para Madrid se haya abierto el melón y que en lo que queda de año se resuelva o casi el incomprensible parón en los nombramientos episcopales.