
Esta fue la de Medina del Campo:
Estaba previsto comenzar la jornada con la Santa Misa según el _vetus ordo_, rito al que asistieron durante toda su vida Isabel
la Católica y Bernal Díaz del Castillo. El rito de
más de 1500 años de antigüedad en el que se dijeron las primeras Misas en la liberación y
evangelización del actual México.
Esta Misa era también la oficiada en el «Balcón del Pópulo» de la Colegiata de Medina
del Campo, que cuenta con un hermoso relieve de la Virgen de Guadalupe, patrona de la
Corona de Castilla y Reina de la Hispanidad.
En aquellos tiempos, Medina dio al mundo la moneda más importante de la historia de
la humanidad y la más importante del mundo durante más de 400 años: el real de a ocho.
Pues bien, gracias a ese balcón, podían asistir a la Santa Misa tanto el pueblo como los
mercaderes y quienes asistían a Medina para las transacciones comerciales en el centro
económico de la Cristiandad: bien le valió el nombre de «Villa de las Ferias».
Los organizadores habíamos preparado un coro de canto gregoriano para la ocasión. Sin
embargo, esta Misa no pudo celebrarse, por decisión del Cardenal arzobispo de
Valladolid, Ricardo Blázquez, quien por escrito la desautorizó.
En el mensaje dirigido por el Cardenal al presidente de nuestra asociación y remitido a
nuestro correo electrónico, la excusa lanzada para lo que a alguien le parecería una
prohibición es «la normativa dada por el Papa Francisco hace unos meses».
La excusa puede parecer creíble a quien no lea las noticias de obispos de todo el mundo
que celebran esta Misa con regularidad. Y quizá a quienes no se hayan molestado en leer
dicha normativa.
Ésta más bien parece contradecir las palabras del purpurado, pues nada dice la
normativa dictada en Roma de prohibir dicho rito a quienes asisten a él con regularidad
(caso de varios de los organizadores). Menos aún en diócesis donde haya estado
establecido (caso de la de Valladolid), ni mucho menos como hecho no regular, sino
excepcional.
Y esto último es además evidente a todas luces, al ser un homenaje a un héroe histórico
de Medina como Bernal y en un hito que no va a repetirse: el de los 500 años de la
liberación e inicio de la evangelización de los pueblos indígenas del actual México.
*La expulsión de los feligreses por rezar en la iglesia*
Algunos de los asistentes, desconocedores del aviso dado por los organizadores sobre la
desautorización del Cardenal, asistieron a las 11 de la mañana, hora prevista para la Santa
Misa; y, ante la ausencia de ésta, procedieron a entrar a la Colegiata, a hacer una visita al
Santísimo, siendo expulsados por la parroquia.
El colmo fue la actuación de la anciana encargada por el párroco de la colegiata. Ella, con
actitud irascible y agresiva, señalando que se limitaba a «cumplir las órdenes del
párroco», interrumpió el rezo del Santo Rosario por algunos de los asistentes, en una
de las capillas de la Colegiata. Y su insistencia fue infinita, siguiendo a su párroco.
Y, cumpliendo tales órdenes, sin que hubiera ninguna otra celebración y faltando aún más
de media hora para la misa del párroco, procedió a expulsar a los feligreses de la iglesia,
que rezaban en ella el Santo Rosario.