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La tragedia de la vida religiosa femenina en Estados Unidos. En los próximos diez años habrá prácticamente desaparecido

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En 1965 eran 181.421 religiosas, cifra verdaderamente impresionante en una nación en la que el catolicismo era minoritario y no demasiado bien considerado. En 2016, hace ya casi tres años, se habían hundido estrepitosamente y ya sólo quedaban 47.160. Tres cuartas partes de las religiosas se habían perdido en la gatera posconciliar.

Pero esa cifra, que puede parecer muy elevada, casi cincuenta mil religiosas es doblemente engañosa.  Primero porque representa una pirámide invertida pues el 77% de ellas tienen más de 70  años.

Y también eso confunde porque la media de edad contempla también a  las más escasas congregaciones tradicionales que son las únicas que tienen vocaciones. Por lo que entre las progresistas la media de edad debe superar no poco los 80 años.

De ahí que en los próximos diez años se pronostique la desaparición de trescientas de las cuatrocientas veinte congregaciones religiosas femeninas y que las que queden sean tradicionales en su inmensa mayoría pues son las únicas que tienen vocaciones.

Las que tenían muchísimas religiosas, estúpidamente progresistizadas, pueden durar algo más que las de escasos miembros, pero estamos hablando de cinco o diez años más. Y exagero con los diez.

Cabe decir lo mismo respecto de España. Se van sin remedio las que se creyeron la falsa primavera: Sagrado Corazón, Enseñanza, Vedrunas, Asunción… Bastantes más en su misma línea y algunas también sin asumirla porque los días llegaban complejos.

Pero no es lo mismo encontrarte con la ruina que buscarla de propósito.

https://www.riposte-catholique.fr/archives/148054

Van a desaparecer trescientas, no pocas han desaparecido ya o lo harán enseguida, de las cuatrocientas veinte comunidades religiosas femeninas de Norteamérica. La debacle económica de 1929 no alcanzó esa magnitud. Yo no me callo. Pero ante tan monumental descalabro no va a poder callarse nadie, Ni quienes nos toman por tontos. Que abundan.

Una inmensidad de bobas fracasadas que ya han visto lo que consiguieron: absolutamente nada salvo la muerte de sus institutos. Si alguien quiere venderme ese maravilloso logro, lo lleva claro.  A tomar por donde quiera. Y cualquiera que sea su rango.

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15 comentarios en “La tragedia de la vida religiosa femenina en Estados Unidos. En los próximos diez años habrá prácticamente desaparecido
  1. El espejo de la cruz

    Fray Paul Marich OP
    29 de Octubre de 2018

    Hoy se celebra tradicionalmente la fiesta de San Narciso, Obispo de Jerusalén en el siglo II.
    Siendo un Santo y un Obispo tan cercano a los Apóstoles, su devoción no ha sido tan popular ni extendida como la de Padres Apostólicos.
    Tal vez se deba a lo poco que sabemos sobre él, ya que la Iglesia comenzó a extenderse hasta los confines del orbe desde su cuna de Jerusalén, coincidiendo con la época en que Narciso es elegido Obispo.
    Quizás esta oscuridad se deba a que comparte el mismo nombre con una figura no tan admirable de la mitología griega.

    En la narración mitológica, un joven llamado Narciso se creía tan bien dotado, que un día, mientras contemplaba su imagen en el río, se enamoró apasionadamente de sí mismo.
    Tratando de acercarse a su reflejo, cayó al río y murió. La aparición de unas florecillas a lo largo de la orilla fue la evocación de su memoria, sus únicos restos.
    Del nombre y el ejemplo de Narciso, provienen la etimología y el significado de la palabra narcisismo: El amor desmedido de sí mismo.

    Se ha señalado que vivimos en una época de intenso narcisismo.
    Las redes sociales han hecho su labor para mantenernos conectados, tomar “selfies,” que se puedan publicar en un instante, para que las vean todos nuestros amigos. Eso parece ser la nueva moda.
    La sociedad ha descubierto más formas de centrarnos en nosotros mismos, de llamar la atención, para que todos nos admiren.
    El ejemplo de San Narciso, a menudo soslayado, que no era lo que insinúa su nombre, puede ayudarnos a encontrar el remedio contra el narcisismo rampante que nos rodea.

    Durante la época de Narciso como Obispo de Jerusalén, a un grupo de enemigos suyos le disgustaban sus decisiones. La multitud enojada, ideó acusarlo de irregularidades, lo que llevó a su destitución temporal como Obispo. ¿Cómo respondió el santo Prelado? ¿Se enquistó en un pedestal, dirigiendo toda su atención sobre sí mismo? Al contrario, se retiró a una vida de soledad, atento a la oración constante y dirigiendo su mirada hacia Cristo. Con el tiempo, se reconsideraría el asunto y sería repuesto en su sede, el lugar que le correspondía como Obispo.

    El contraste de los dos Narcisos nos brinda una lección sobre el verdadero discipulado. El Narciso mitológico estaba tan centrado en sí mismo que provocó su prematura muerte.
    Sólo buscaba contemplar su propia imagen, a pesar de que ello podía llevarle a un final desastroso.
    El Narciso Obispo de Jerusalén, no volvió su mirada hacia sí mismo, sino hacia Cristo, deteniéndose ante Su santa y bendita Cruz, para poder seguirlo mejor.

    Sin embargo, al mirar a Cristo, no podemos evitar soslayar los datos lo que contemplamos: “Un varón de dolores, acostumbrado a la enfermedad.” (Is 53, 3).
    Sólo tenemos que pensar en las palabras penetrantes dirigidas por Poncio Pilato a las multitudes el día del Viernes Santo: Ecce homo! “He aquí el hombre.” (Jn 19, 5).
    Estas palabras son una llamada a para nosotros, si queremos ser verdaderos discípulos de Jesús.
    Mirar a Jesús no siempre es agradable! Debemos mirarlo completamente, cubierto de heridas y llagas en la Cruz. Desde la Cruz el Señor se convierte en el verdadero espejo de nuestra vida, porque vemos en Cristo nuestras heridas y nuestra vergüenza, nuestros pecados, que el Señor cargó sobre Sus hombros.

    Sin embargo, al mirar a Cristo crucificado, nuestro quebranto comienza a transformarse. Cristo nos dirige Su mirada, desde la cruz, reflejando Su poder curativo en nuestra vida.
    Transformados por Su amor y Su misericordia salvífica, florecemos como nuevas criaturas en Aquél Que murió y resucitó, reflejando la luz de Su Resurrección.
    Como discípulos del Señor resucitado, aquéllos con quienes nos encontremos, ya no deberían vernos a nosotros, sino a Cristo, viviendo y trabajando en nuestra vida.

    San Narciso conoció de primera mano este camino del discipulado, soportando sufrimientos injustos, mientras volvía su mirada hacia Cristo crucificado.
    Su perseverancia fue un signo de confianza en la promesa de la Resurrección.
    Que cada uno de nosotros siempre vuelva la mirada a Cristo crucificado, especialmente cuando arrecian las pruebas.
    Así nos pareceremos a Narciso, es decir, a San Narciso. Porque cuando nos convirtamos a Cristo, nuestra vida ya no reflejará nuestra imagen, sino la Suya.

  2. cambiando de tema, otra estruendosa derrota para bergoglio en el contexto de la geopolítica mundial, jair bolsonaro, presidente electo de brasil. bergoglio se está quedando solo a nivel mundial en su ideología izquierdista-estatista y caduca.

  3. Sin duda los años 50 fueron importantes para la Iglesia, se plantearon cuestiones y se lanzaron ataques para los que no había respuesta. La solución de un concilio era tal vez la más razonable, pero se hizo sin preparación y los enemigos, que sí sabían lo que querían, se aprovecharon. De todas formas el Concilio no fue lo que esperaban esos enemigos, pero luego todos ignoraron las conclusiones e hicieron lo que quisieron y siguen haciendo lo que quieren. Y los sínodos sirven para confirmar sus desvaríos, no en los textos, pero sí en la forma de aplicarlos.

    No podemos olvidar la infiltración comunista en los seminarios, si en los USA salieron más de mil curas comunistas, al servicio del kgb, ¿cuantos salieron en España? ¿Y en Italia? ¿Cuantos llegaron a obispos? Todo eso está ahí o al menos sus frutos, ya que aquellos, por razones biológicas, deben haber muerto o estar incapacitados, pero ya se aseguraron de dejar muchos hijos espirituales, que son los que mangonean y destruyen.

    Por la razón que sea, los papas posconciliares no fueron capaces de reconducir la Iglesia, lo intentaron, pero no pudieron. A este le toca continuar con el intento, pero me temo que está por encima de su capacidad y de sus ideas.

    El desastre de la vida religiosa no es más que la consecuencia visible, tal vez más importante. Hay otras, pero sin religiosos la Iglesia lo tiene muy mal. Y lo más triste es que están convencidos que no hay otra vía y que están actuando bien. Tomemos una orden cualquiera, no entran novicios, pero ellos siguen con los mismos métodos y las mismas actitudes, convencidos que lo están haciendo bien.

    Y esto va a seguir, aún no hemos tocado fondo. Supongo que de todo esto saldrá una Iglesia distinta.

  4. alejandro:
    Estoy con usted de que la enfermedad en la Iglesia se generó mucho antes que con el actual Papa, a mi juicio a partir de la segunda mitad de los años 50, con los elementos que influyeron negativamente en el Concilio Vaticano II y más decisivamente con su interpretación sesgada posterior, pues como toda enfermedad tiene un período de incubación. La situación actual me trae a la memoria la Revolución francesa, que se incubó en la primera mitad del siglo XVIII, se hizo evidente con Luis XV y estallaría en 1789. Guardando las distancias el Papa, me trae a la memoria el reinado de Luis XV, sobre todo por que se adivina un estallido contra la Iglesia, que aun no siendo el final ni mucho menos, hace temer tiempos muy duros, incluso contra los ateos y los renegados.

    1. Si esto fuera un sofisma, ¿su afirmación, sr. ingles, que sería?. Tiene gracia.
      Yo no le he liberado de su responsabilidad al actual Papa, sencillamente he dicho que el problema ya existía, y fuerte, cuando él llego al Papado. En todo caso Bergoglio tendría menos responsabilidad que otros anteriores.

  5. queda demostrado que la gran primavera bergogliana, proclamada con bombos y platillos por las lacayos-aduladores de bergoglio, es una estafa colosal, un auténtico engañabobos.

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