
Toda la Cartuja de Granada, que yo conocí tarde, no así las otras joyas de tan extraordinaria ciudad, es un goce inenarrable. Alex Navajas nos presenta ahora la sacristía. No os perdáis, si podéis, la Cartuja entera. De lo mejor que hay en España donde tanto bello hay.
Y una vez más: no os quedéis en el disfrutar la belleza del arte. Gozad también, como católicos, que eso también es vuestro. Porque el artista solo dio respuesta, genial ciertamente, a las ilusiones, los sacrificios, las entregas de nuestros hermanos de entonces.
Tristísimo llegar al Pórticode la Gloria, a Notre Dame, a San Pedro para admirar un arte absurdo y sin sentido. Llegamos a nuestra casa, a lo que hemos querido levantar para gloria de Nuestro Señor, Vamos al hogar. No como turistas a un templo hindú o japonés. Qué triste que un católico solo se admire ante la belleza de la catedral de Burgos, Perdiendo el entrañable sentido de la propiedad. Cuando casi toda la belleza es nuestra.
Como la sacristía de la Cartuja de Granada, O el pórtico de Conques. O el conventín de Valdediós.