La que le pueden montar a mi arzobispo si lo que me dicen es verdad

Todo es condicional. Si así fuere. No he visto ningún testimonio escrito. Sólo lo que me cuenta una amiga, mujer sensata y  con formación, pero a la que han podido sorprender con una noticia falsa. Lo que escribo vale si tuviera fundamento y nada si no lo tuviera. Acogedlo bajo esa introducción y corroboradlo o desmentidlo quien tenga datos para ello. Yo sólo lo que me dice esa señora. Que estoy seguro de que no se inventa nada motu propio pero que puede haber sido sorprendida por alguna información no fundamentada. Tiendo a pensar que inverosímil dada su impresentabilidad pero en los días en que vivimos todo es posible.

Hay una señora que se dice y se presenta como presbítera en España. Y que como tal dice «misas». Respeto muchísimo las ocurrencias de todo el mundo por raras que sean. Parece que su «ministerio» lo hace con discreción. Hay niños, o había cuando en España  la fe era generalizada, que jugaban a decir misa. Era un hecho encantador y nada contrario a la fe de la Iglesia. Como todos podemos enloquecer, uno también, podría darse el caso, del que espero que Dios me libre, de que me diera por celebrar misas que no pasarían de ser un esperpento absolutamente inválido aunque hubiere tres o cinco tan chalados como yo que acudieran piadosísimos a ese simulacro. Pero en esa pantomima, absolutamente extraeclesial y sin el menor valor religioso y solamente psiquiátrico en mí y en los asistentes, aun habría materia del sacramento, inexistente por supuesto, por mi condición de varón. Ricemos más el rizo. Supongamos que hubiera acudido a un obispo válidamente ordenado, ilícitamente o no, y que él a su vez me ordenara sacerdote pese a mi condición de casado y conviviente con mi mujer. Pues hubiera seguramente sido sacerdote, ilícito pero válido, excomulgado, y por supuesto chalado. Como los cuatro o cinco que acudieran a mis misas. Si los hubiere que no lo creo. En una mujer ni eso cabe por no haber materia para la ordenación. No hay presbíteras o sacerdotisas.

Vuelvo a repetir que cada cual es muy dueño de hacer lo que le dé la gana con su vida y sus actuaciones siempre que no sean delictivas. Y si a una señora le da por «decir» misa no me parece que sea delictivo. En su casa, en la de unos amigos, en un garaje, en la sala de plenos del Ayuntamiento de Vimianzo, del Ateneo de Madrid o de la Cámara de Comercio.

Pero ya una conferencia en una parroquia católica me parece una pasada no por ella sino por el párroco que la recibe. Y también por el obispado que lo permite aunque no se hubiera enterado de nada. Que es lo más probable. Estamos en el mundo de las conjeturas. ¿Está prevista esa intervención en la parroquia de San Estanislao de Kostka de Madrid cuyo párroco me dicen que es Don JoséLuis Gurpegui? ¿Para un ya casi  día inmediato día de este mes?¿Si así fuere me parece impresentable. Y caso de que no hubiere nada todo lo dicho sobra.

En Madrid hay un vicario del clero que una gran mayoría del mismo, que le conoce muchísimo, cree que ha sido un error de Don Carlos Osoro. Yo todavía no he oído a cura, y hablo con bastantes, que me lo elogiara. Pero si esa señora compareciera en una parroquia de Madrid, de la cuerda que sea, al vicario habría que echarle. Porque dejaría a su arzobispo a los pies de los caballos. Siendo, seguro estoy, que totalmente ajeno al caso. Si lo hubiera.

 

 

 

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