Pues habrá católicos que se desentiendan de la Conferencia Episcopal.Quieren hablar de todo menos de lo que interesa a los católicos.
Y es curioso como echa todas las culpas del desentendimiento en el cardenal Omella que en su opinión es quien como arzobispo de Custodio Ballester es el que tenía que hablar y no ellos. No me convence la argumentación aunque esté de acuerdo en lo de Omella porque en el caso no está en juego una opinión concreta de un sacerdote, que son los jueces quienes tienen que manifestar si fue delictiva o no sino si los sacerdotes gozan de libertad de expresión o no y si se les limita es materia indudable de la CE.
Ademés deberían evitar contradicciones, incluso de una misma persona, ¿por qué del ayuntamiento de Jumilla sí y de una juez de Málaga no? ¿No sería en aquel caso el obispo de Cartagena y no la CEE quien debió asumir el protagonismo? ¿Y en el de ahora, además de Omella, también el obispo de Málaga? ¿Cabe mayor inutilidad de la Conferencia Episcopal proclamada por la misma CEE?