
Le atiza duro.
Me trae sin cuidado lo que pueda decir ese periodista, del que no sé nada y por tanto no me merece ninguna autoridad, lo que me preocupa es que muchísimos católicos, tal vez yo entre ellos, ante esa grave desautorización de un cardenal, arzobispo y presidente de la Conferencia Episcopal podamos decir: ahí me las den todas.
Es gravísima la desconexión de los católicos españoles con sus obispos. Muchos de los que van a misa desconocen el apellido de su obispo, jamás leen lo que escribe ni se les ocurre acudir a sus actos. Viven como si el obispo no existiera. Y además les trae absolutamente sin cuidado.
Eso si no se llega incluso al regocijo si al obispo le inflan los morros, metafóricamente.
¿Se habrán trabajado a pulso no pocos de nuestros obispos esta situación? Que buena no es.