He estado en el Cerro de los Ángeles y vuelvo indignado

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Con el obispado de Getafe. Menuda recua de gaznápiros por ser moderado en la adjetivación. Desautorizaron una misa que unas familias quisieron organizar para celebrarla con sus amigos en honor del Sagrado Corazón y para pedir a Dios por España. Sin duda dos temas vitandos para ese obispado que tiene como monumento emblemático al Sagrado Corazón de Jesús levantado, fusilado, dinamitado y vuelto a construir en el centro geográfico de nuestra nación como consagración de nuestra patria a su Divino Corazón. Por Alfonso XIII y por el Generalísimo Franco. Eso es pura historia. Que tal vez, no lo sé, resulte insoportable a ese obispado.

Escribí hace dos o tres días que me parecía muy loable lo que proponían, dije que dos familias, como suposición, para que sus amigos acudieran a unirse a esa modestísima celebración. Hoy he podido comprobar que mi suposición era cierta. Dos familias. Que querían celebrar una misa  en la iglesia del Cerro, no en la basílica, y luego celebrar una comida campestre en el pinar donde los niños pudieran correr y jugar y los mayores escuchar las palabras de un sacerdote catalán, párroco en la archidiócesis de Barcelona.

Pues el obispado getafense lo desautorizó en una de las medidas más despóticas y dictatoriales que han ocurrido recientemente en España. Por pura paranoia antiYunque que está convirtiendo a ese obispado, o a algunos del mismo, en sujetos necesitados de atención psiquiátrica. Porque no es normal que ante todo lo que está ocurriendo en nuestra patria sean esos desequilibrios mentales el norte de las actuaciones diocesanas. Como si ese fuera el gravísimo problema de nuestra Iglesia. Ils sont fous ces getafensis?

No reclamo la menor aceptación del Yunque. No pertenezco al mismo y me es igual. Pero me parece de locos, con la que está cayendo, que el criterio para autorizar o desautorizar algo sea la sospecha, y en este caso infundadísima, de que alguno de los participantes pueda ser de Yunque. O primo de alguien de Yunque. No tengo propósito de encargar una misa, por vivos o difuntos, en la diócesis de Getafe. Pero si llegara hacerlo y el sacerdote correspondiente me preguntara, como requisito necesario para que celebraran la misa si yo era miembro de Yunque le mandaba inmediatamente a ese mismísimo sitio. Y si me dijera que era imposición del obispo diocesana le diría que él podía acompañarle a ese lugar.

Puedo entender, con esfuerzo, que esa diócesis no quiera implicarse en actuaciones vinculadas a ese Yunque de nuestros pecados, al parecer gravísimos, pero la desautorización de una misa. absolutamente minoritaria y sin el menor reflejo mediático por absurdas sospechas paranoicas me parece  impresentable. ¿Quieren que hablemos de procesos de beatificación interrumpidos, de obispos trasladados, de auxiliares, de desaparecidos en combate y de otros aparecidos en parroquias…? Porque si ese es su deseo aquí hablamos todos. Que uno ya empieza a estar harto de tanto silencio. Todo eso parece mucho más grave que el malísimo Yunque. Por malo que este pueda ser. No tengo el menor problema es destapar unas cosas u otras. Procuraré seguir siendo cauto y no admitiré comentarios sobre esto. Al menos de momento. Pero tampoco estoy dispuesto a tragarme todo.

Es también impresentable la negación del celebret a un sacerdote que es párroco en Barcelona. Lo que allí no le niegan es verdaderamente abracadabrante que se lo vayan a negar en Getafe. Aunque sea con subterfugios.

Ante ese escándalo de alcantarillas malolientes, creí que debía hacerme presente en el acto que tuvieron que celebrar en un hotel. Mis amigos son muy respetuosos con la jerarquía y no hubo misa. Otros la celebran hasta en el salón de una casa y nadie protesta. El sacerdote invitado y al que se le impidió celebrar, tiene perendengues, y al que he visto por segunda vez en mi vida, estuvo, tanto en el comentario de los misterios del Rosario como en su conferencia posterior y en las respuestas a las preguntas que posteriormente se le hicieron, verdaderamente magistral y eclesial. Dejó encantados a todos. Sin la menor desviación política y ni la más mínima queja de lo sucedido. Brillantísimo, simpatiquísimo y eclesialísimo. Cautivó a todos con su palabra y con su don de gentes. Y en Getafe, ojala todas las homilías de sus obispos fueran tan enamoradas del Sagrado Corazón. Por  cierto, al final del Rosariose rezó un Padrenuestro por las intenciones del Papa y del Obispo de Getafe.

Pues eso es lo que hoy vi en Getafe tras la desautorización del obispado. Jornada gratísima con viejos y nuevos amigos, seríamos sobre setenta, con casi una docena de niños, más dos o tres en el vientre de sus madres, otra docena de jóvenes y el resto de  mediana edad. El patriarca sin la menor duda era yo. Eso reconforta y asegura el mañana.

Muy hermoso acto que Dios quiera que se repita. Y si es con ese pedazo de cura, mejor. Si al obispado le sigue repeliendo se lo deberían hacer mirar.

Y dada la temperatura casi fue una suerte la desautorización porque en el hotel había aire acondicionado y cuando a las cinco de la tarde fui a coger el coche el termómetro marcaba 53 grados. Jamás había visto tal temperatura.

Po último decir que en el local se había colocado  una gran bandera española. ¿Con el águila de San Juan, el yugo y las flechas, las columnas del plus ultra?  Nada de eso. Sólo un gran Corazón de Jesús. ¿Serán fachas?

 

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