
Y en ella, Francisco José Delgado, nos ha dejado una extensa crónica de la absurda e injustísima persecución que sufrió sobre todo él, también el programa y de algún modo los restantes sacerdotes que participaban en la sacristía.
Tan inicua persecución, sobre todo al P. Delgado, sin la menor base para nada ,deja a alguien tocadísimo , si no imposible. Y evidentemente no es Francisco José Delgado proclamado absolutamente inocente de todo lo que se le imputó y por lo que se le castigó insistentemente sin nada que lo justificara.
Delgado, ahora en Infovaticana, repite, más brevemente su alegato de inocencia. Acreditada esta, sin la menor duda, por el tribunal que le juzgó.