Ha fallecido Jorge Gibert, cisterciense

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Si lo traigo al Blog no es por haber pertenecido a la Orden del Císter, en la que todos los meses deben fallecer algunos monjes, sino porque me causó, cuando le conocí en Valdediós, una más que notable opinión.

Era de una personalidad arrolladora, había levantado el monasterio, la biblioteca, moderna, era como para quedarse a vivir allí por el continente y por el contenido. Nos enseñó su maravilloso monasterio más el añadido del conventín que es una joya extraordinaria del ramirense, asturiano o como le queráis llamar. Así como Celanova tiene su San Miguel mozárabe, Valdediós tiene su conventín. Ambos de visita obligada. Los grandes monasterios que los acogen también pero de eso hay, gracias a Dios, mucho en España. La maravilla del conventín, muy pocas.

Fray Jorge nos causó una impresión extraordinaria. Personalidad acusadísima, simpatía desbordante y acogida como la de los monasterios de antaño. Por los motivos que fueren no consiguió consolidar una comunidad monacal. Cuando mi mujer y yo les visitamos, en compañía de dos amigos que con sólo su presencia abrían cualquier puerta, la comunidad debían constituirla media docena de monjes en la que sacerdotes serían la mitad, más o menos. Tal vez menos.

Hablo de memoria y  esta puede fallar conforme crecen los años. Mis amigos me hablaron de que el arzobispo ovetense al ver que aquello no se consolidaba quería echarles. Era seguramente Don Carlos Osoro. Díaz Merchán seguro que ya no. Y pienso que fueron años anteriores a Fray Jesús Sanz.

Pues, les echaron, y la sucesión fue el abandono. Creo que consiguieron una comunidad extranjera pero que debió durarles un año y tal vez escaso. Para eso mil veces mejor la mínima comunidad monástica de Fray Jorge,  procedente de Poblet, me parece, y fallecido en Viaceli, que la nada. ¿Está hoy abandonado el monumental monasterio?

Creo que se debe tener muchísimo cuidado por las altas jerarquías en abandonar pequeñas existencias, si se quiere bastante insignificantes, por sueños irreales que terminan en la nada. Y de lo que se les debería pedir responsabilidades si así aconteciera. Que el mando tiene contrapartidas cuando se ejerce con el desastre como conclusión. Y si hoy  hay ya quien discute al mismo Papa, desde la Iglesia, pues que se tienten la ropa cardenales, arzobispos, obispos, párrocos y meritorios.

Concluyo deseándole a Fray Jorge Gibert, cisterciense, del que guardo un importante recuerdo, y mis lectores creo que saben que no me encandilo con un cura, obispo o cardenal más tontos que Pichote, que por desgracia abundan, que el Señor le reciba con el abrazo al siervo bueno y fiel. R.I.P.

 

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