
Al encuentro amoroso con el Padre. Que lo va a recibir como siervo bueno y fiel. Porque sobreabundó en lo uno y en lo otro.
Llevo un comienzo de año doloroso personalmente. Andrés Salgado, Eduardo Moreno y ahora Domingo Fal. Buenos donde los hubiere. Cum laude. Seguramente al que menos traté fue a Domingo Fal-Conde Macías pero el trato que tuve con él me bastó para apreciar sus inmensas cualidades personales y católicas. Sin embargo he conocido mucho más a su descendencia que a la de los otros dos. Con admiración profunda por todo lo que inculcó en los suyos.
Ayer, a última hora, en una reunión de amigos, muy reducida, Miguel Ayuso nos comunicó la noticia de que acababa de producirse de su fallecimiento. Le encomendé a Dios, aunque me pereciera que llegaba recomendadísimo, y otro de los tertulianos, Lucio Liaño Bascuñana, de segundo apellido tan ligado al Fal, y bellísima persona y mejor católico, cogió inmediatamente ese artilugio que yo, siendo tres años más joven que él no manejo, para comunicar a su familia la muerte de Domingo.
Se ha ido un hombre fundamentalmente bueno. Al encuentro de su Dios y esperándonos en el Cielo si Él, en su infinita misericordia perdona, como espero, nuestras pobres debilidades. Seguro que las mías mucho mayores que las de Domingo Fal.
La CTC ha tenido la atención de comunicarme la triste noticia. Se lo agradezco mucho aunque ya la conociera. Y os transcribo mi contestación.
Queridos amigos: Conocí a Domingo Fal y me pareció una de esas gracias de Dios que Él prodiga en nuestras vidas para que procuremos imitarles. Bueno, sencillo, caballero, católico sin fisuras, enamorado de la Eucaristía, celador del legado de su padre… Si tienen ocasión les ruego hagan llegar a sus hijos, a alguna de sus maravillosas hijas he conocido y admirado, en la más pura estela de su padre, mi profundo sentimiento en estos momentos tristes y la seguridad de mis oraciones. Aunque con personas como Domingo Fal uno piensa que más que rezar por él debemos rezarle a él.
A ustedes también mi sentimiento por la pérdida de carlista tan destacado.
Un abrazo.
Francisco José Fernández de la Cigoña»
Y pido, a los lectores que quieran, una oración por su alma. Basta un requiescat.