
En la misa de instalación del arzobispo de Chapecó. Que justificó el hecho como «incidente aislado de violación inadvertida de las normas litúrgicas». O sea que el arzobispo y los obispos y el clero concelebrantes no advirtieron que entre ellos había una mujer celebrando o no advirtieron que algo así era una violación de las niñas litúrgicas.
Pues una recua de acémilas que no debieron ser ordenados y menos nombrados obispos.
Pues ese es el personal que tenemos en la Iglesia.