
Don Casimiro López Llorente (Burgo de Osma, 1950) es un obispo que ejerce desde la discreción pero con efectividad. Me parece un obispo muy aceptable. El Ayuntamiento de Castellón cerró, encomendándose solo al diablo, la basílica de la patrona, la Virgen del Lidón. El obispo reclamó contra la medida sin tener respuesta alguna y ante ello ha reclamado ante los tribunales el silencio administrativo.
A ver su aprenden otros obispos.