
Concluye así un enfrentamiento jurídico en el que el obispo de Mallorca nunca se debió meter. Pues ahora, a pagar. Y a lamerse de su fracaso.

Concluye así un enfrentamiento jurídico en el que el obispo de Mallorca nunca se debió meter. Pues ahora, a pagar. Y a lamerse de su fracaso.
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