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El nuevo equipo de Omella

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Por fin.

Y según Germinans, del que me fío totalmente, mejor que el heredado de Sistachs.

https://germinansgerminabit.blogspot.com/2018/06/valoracion-de-los-nombramientos.html

Aunque por supuesto mejorable.

Y esperemos también a como lo van a hacer.

 

3 comentarios en “El nuevo equipo de Omella
  1. San Antonio nos devuelve los objetos perdidos

    Fray Isidore Rice OP
    13 de Junio de 2018

    Entre la procesión litúrgica animada con banda de música, la variedad local de pizzas sin queso mozzarella y la imagen de un pobre fraile franciscano completamente cubierto de dinero, la celebración de la fiesta de San Antonio que viví el año pasado, estuvo llena de paradojas. La mayoría de ellas me dejó perplejo, pero hubo una que destacó sobre las demás: Cuando la banda de música se detuvo ante la imagen cubierta de dinero, mientras flotaba en el aire el prometedor olor a pizza, recitamos las letanías de San Antonio.
    Incluyen todos los títulos imaginables con los cuales se puede invocar a este amable santo, desde “martillo de herejes” y “terror de los infieles” hasta “restaurador de los objetos perdidos.”

    En cierto modo, la paradoja de estos títulos es la que acompañó la vida de San Antonio y al cristianismo mismo. La mayoría conoce a San Antonio por su papel como el Santo que nos devuelve los objetos perdidos, un oficio celestial de intercesión que cumple con sorprendente eficiencia.
    Quienes ven estas constantes oraciones para encontrar las llaves perdidas, como una especie de superstición irracional, se sorprenderían al saber que San Antonio de Padua fue un gran erudito. Fue declarado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío XII: Doctor Evangelicus.
    Este santo al que habitualmente se representa sosteniendo al Niño Jesús, es invocado como “martillo de los herejes” y “terror de los infieles” no porque sea en absoluto violento o terrorífico, sino porque nadie puede resistir al poder de su predicación docta y orante.

    En San Antonio vemos la completa armonía entre la fe y la razón, pero también “la sabiduría de este mundo como una locura para Dios.”
    El mundo puede decirnos que busquemos nosotros mismos nuestras llaves sin la ayuda de oraciones inútiles. Pero a la luz del conocimiento que tenemos a través de la fe, el curso operativo más racional será pedir la ayuda del Dios que todo lo sabe, Que sin duda ve dónde están nuestras llaves y desea ayudarnos a encontrarlas a través de la intercesión de San Antonio.
    El mundo puede decirnos que si queremos encontrar la felicidad, debemos buscarla por nosotros mismos.
    Pero, crezcamos en la confianza de que la intercesión y las enseñanzas de San Antonio nos obtendrán la salvación, que viene por medio de Jesucristo Crucificado, Que vino a buscar y salvar a la oveja perdida.

    Letanías de San Antonio

    Señor ten piedad.
    Cristo ten piedad.
    Señor ten piedad.
    Cristo, óyenos.
    Cristo, escúchanos.
    Santa María, ruega por nosotros.
    San Francisco,
    San Antonio de Padua
    Gloria de la Orden de Frailes Menores,
    Mártir en el deseo de morir por Cristo,
    Columna de la Iglesia,
    Digno sacerdote de Dios,
    Predicador apostólico,
    Maestro de la verdad,
    Martillo de herejes,
    Terror de los demonios,
    Consuelo de los afligidos,
    Auxilio de los necesitados,
    Guía de los extraviados,
    Restaurador de las cosas perdidas,
    Intercesor escogido,
    Constante obrador de milagros,
    Sé propicio, perdónanos, Señor,
    Sé propicio, escúchanos, Señor,
    De todo mal, líbranos, Señor,
    De todo pecado,
    De todo peligro de alma y cuerpo,
    De los lazos del demonio,
    De la peste, hambre y guerra,
    De la muerte eterna,
    Por los méritos de San Antonio,
    Por su celo en la conversión de los pecadores,
    Por su deseo de la corona del martirio,
    Por sus fatigas y trabajos,
    Por su predicación y doctrina,
    Por sus lagrimas de penitencia,
    Por su paciencia y humildad,
    Por su gloriosa muerte,
    Por sus numerosos prodigios,
    En el día del juicio, Nosotros pecadores, te rogamos, óyenos,
    Que nos guíes por caminos de verdadera penitencia,
    Que nos concedas paciencia en los sufrimientos,
    Que nos asistas en las necesidades,
    Que oigas nuestras oraciones y peticiones,
    Que enciendas en nosotros el fuego de tu amor,
    Que nos concedas la protección y la intercesión de San Antonio, Hijo de Dios,
    Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
    Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
    Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros
    Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.

    V. Ruega por nosotros oh bienaventurado San Antonio, R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo. Oremos: Dios Todopoderoso y eterno, Glorificaste a tu fiel confesor Antonio con el don constante de hacer milagros. Concédenos que cuanto pedimos confiadamente por sus méritos estemos ciertos de recibirlo por su intercesión. Te lo pedimos en Nombre de Jesucristo Nuestro Señor.
    R. Amén.

  2. La sal de la tierra
    Fray Elijah Dubek OP
    12 de Junio de 2018

    ¿Te has preguntado por qué Jesús eligió las imágenes que emplea en Sus parábolas? ¿En qué pensaría o qué sentiría cuando dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra?”
    La sal era una de las sustancias más útiles y familiares para la gente de su tiempo, y ambas cualidades la convirtieron en la imagen perfecta de la predicación de Cristo.

    Antes de la invención de la variedad de los agentes de limpieza existentes hoy en día, la sal era un limpiador multiusos. Sus gránulos duros ayudaban a fregar, especialmente los utensilios de cocina.
    Además, la sal podía usarse como exfoliante. El propósito purificador de la sal representa la purga de la vida espiritual.
    Necesitamos ser limpiados a menudo y Jesús les dice a Sus discípulos que su palabra y su vida deben servir como un medio para purificar la tierra, es decir, las gentes a quienes son enviados.

    Especialmente en climas cálidos, la sal era uno de los medios principales para preservar los alimentos. Al agregar la sal, aumenta la presión osmótica que rodea la carne, lo que hace que las bacterias y otros microorganismos no puedan crecer, y la carne dure más tiempo.
    Si no vas a comer todo el animal, preservas lo que sobra salándolo. La tarea de la sal espiritual es preservar para la vida eterna lo que queda después de la purificación.
    La predicación apostólica debe proteger a aquéllos que han sido purificados de las tentaciones y los efectos del pecado, ya que la sal protege los alimentos de su deterioro.

    Además de limpiar o preservar, la sal también mejora. La sal extrae el sabor escondido dentro de los alimentos, los hace sabrosos e incluso evita la amargura.
    La predicación del Evangelio conlleva, mediante la acción del Espíritu Santo, la vida de la gracia y la virtud. Del mismo modo, el cristiano, como sal de la tierra, provoca actos de fe en su prójimo, ayudándole a vivir la vida nueva y sobrenatural que encuentra en Cristo Jesús.

  3. Joan Costa como delegado de pastoral social, pues no sé qué decirle…Doctrinalmente impoluto, es nacionalista hasta los huesos, y siempre ha intentado justificar la independencia de Cataluña falseando y descontextualizando las enseñanzas de la Iglesia y de los Papas. En ese sentido creo que ha hecho mucho daño y confundido a mucha gente.

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