Me parece una auténtica vergüenza de este repugnante siglo XXI con tantos impresentables en la Iglesia.
Los mártires son molestos en este vergonzoso y asqueroso programa de ensalzar a sus asesinos y perseguidores. Jamás se había visto en la Iglesia esa indignidad. O por lo menos hasta estos extremos. Que alguno hubo en los días también poco gloriosos de Pablo VI. Entonces había que someterse al comunismo con la ostpolitik. Y resultaba molesta la pléyade de mártires españoles de 1936 y el cardenal Mindszenty. Hoy sigue siendo el comunismo chino objeto de lamentables traiciones y como novedad verdaderamente estrambótica la prosternación ante el Islam hasta poniendo el trasero en pompa. Tal vez para facilitar.
Pues el que suscribe, se niega. No me da la gana.
Eso es una vergüenza de la Iglesia y en normal que indigne.
El artículo de Carlos Esteban es clara muestra de esa indignación y de esa indignidad.