
Que Cobo goza del favor de Francisco es pura evidencia. Que se traduce hasta en el nombre que le han puesto: Meteorito.
Pero esa certeza, que no es poco, tampoco hay que extrapolarla. Y lo de que Cobo sea el candidato del Papa para presidir la Conferencia Episcopal Española no pasa de ser una ilusión más de quienes son grandes especialistas en vendernos sus sueños como si fueran realidades.
Francisco, si hubiera querido, le hubiera dado a Cobo veinte votos cobistas. Por Cobo y por la coba. Que con el suyo más el de lo peor de la Conferencia Episcopal le asegurarían la presidencia. Dos sedes vacantes, ocho obispos pasados de fecha, tres auxiliares madrileños, otra media docena de auxiliares y algún coadjutor y Cobo de sucesor de Omella. Pues, nanay del Paraguay. Ni uno. Ya me dirán el interés del Papa en un candidato sin votos.