El arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva, ¿caído en desgracia?

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva -caído en desgracia en la corte papal-, parece que ejerce la tan proclamada «misericordia», con acepción de personas. De hecho, el Hogar Sacerdotal «Monseñor Espinosa», de Flores, para sacerdotes mayores; donde viven, entre otros,  el Arzobispo emérito de La Plata, Monseñor Héctor Aguer, y el obispo emérito de Quilmes, Monseñor Luis Stöckler, junto a una treinta de sacerdotes, sufre las consecuencias de la dejadez y la falta de mantenimiento elemental.

Echado un diácono permanente -protegido de Bergoglio-, ahora está al frente de la institución una mujer llegada desde la Catedral, que se caracteriza por su incompetencia. No funciona el ascensor de la residencia, numerosos curas están desde hace varios días sin teléfonos internos, y la atención y el cuidado se han visto notablemente resentidos.
Tanto es así que hasta los curas residentes debieron mandarle una carta con sus reclamos al obispo de Flores, Monseñor Pedro Cannavó; hasta el momento sin respuesta. Parece que Cannavó, que viajó hasta Roma para intentar ver al Papa, en el Gemelli, no tiene tiempo ni ánimo para este tipo de cuestiones domésticas.
¿Hay, acaso, algo más detrás de esto? ¿Es, tal vez, parte del castigo a Monseñor Aguer, por su valiente defensa de la ortodoxia?

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