
Ya sabemos que son una insignificante minoría en el clero español pero que en un día salgan tres noticias repugnantes protagonizadas por el clero es para que nos indignemos. Y para que reclamemos que se acabe de una vez con esa situación vergonzosa.
En el clero no caben maricones como el extremeño y el asturiano, llamarles homosexuales sería faltar al respeto a personas de esa tendencia que no se merecen que les confundan con seres así, ni ladrones como el levatino que roba una silla de ruedas a un discapacitado y la vende.
Es tan bajo su nivel, tan repugnante su conducta que elementos así no pueden figurar en el sacerdocio. Porque en él no caben todos, todos, todos.
Los buenos sacerdotes y los simplemente normales supongo que estarán indignados de que puedabn confundirlos con esos. O que haya debate que pueda pensar que todos son iguales.