Van a por los sacerdotes que defienden la fe y la moral de la Iglesia. Sin misericordia, en días en que tanto se posturea, y sin disimulo.
Cuando a los heterodoxos se les permite todo a los buenos curas se les calla de un modo tan vergonzoso que la Iglesia comienza a parecerse a una dictadura comunista.
Al P. Santiago Martín como hace muy poco a Don José Luis Aberasturi de la noche a la mañana se han quedado afónicos y ágrafos. Debe ser una epidemia y muy contagiosa..
http://www.abc.es/sociedad/abci-natalidad-inmigracion-europa-201806230157_noticia.html
Con síntomas idénticos: Nos callamos.
Y como ya nadie se chupa el dedo todos han entendido: Nos hacen callar. Sumando una vergüenza más a tantas que aparecen todos los días. Convirtiendo a la Iglesia en un muladar. Y en la que figuras limpias y nobles dejan en malísimo lugar a tanto sinvergüenza como diariamente descubre sus miserias.
Estamos llegando a la cresta de la hipocresía: Tolerancia cero con las gentes honradas. Con el aplauso de todos los corruptos. Si alguien cree que un camino así lleva a buen puerto está muy equivocado.