¿Y si le conoce bien? Da la impresión de que sí.
«En el periodo pre pandemia estábamos habituados a las visitas sorpresa del Papa Francisco. El Papa llamaba por sorpresa a la casa de una venerable anciana, que por casualidad tiene un estudio de televisión en su casa, que por pura coincidencia estaba vestida de domingo y recién retocada en la peluquería, todo por sorpresa. Las manipulaciones televisivas son cada vez más sofisticadas y las sorpresas pontificas ya no cuelan. A las audiencias no va casi nadie, las causas son muchas, sin duda, pero casi nadie y algo hay que hacer. Hoy tenemos un artículo que desmonta la sorpresa de la visita a la tienda de discos, con carta posterior del Papa Francisco. El mismo papa entra en la ‘excusatio non petita’: «No se puede negar que fue lamentable que, después de haber tomado todas las precauciones, hubiera ‘un’ periodista que estaba esperando a una persona en la parada de taxi a un tiro de piedra de la tienda de discos». En una masa humana de tres millones de personas, residentes y turistas, con 200 vaticanistas, el que uno de estos, ‘uno’, se encuentre accidentalmente con el «Papa Francisco» es del 0,000000062%. Siguiendo con las matemáticas, las posibilidades de que el Papa Francisco mienta son de 99.999938%, la “noble y bella carta” ofende aún más la inteligencia del público. Más datos matemáticos en el artículo, para tomárselo con mucho humor»
Pues, eso.