
En los días de mi primera intervención quirúrgica recibí muchas cartas que me fue imposible contestar. Interesándose por mi salud, ofreciendo oraciones, celebrando misas… Se lo agradecí a todos de modo general pero entre esas cartas había una de Miguel Ángel Barco que no había tenido respuesta por mi parte pues la general de agradecimiento no la respondía.
Asó que aquí os la traigo:
Muy querido Don Paco Pepe.
Cuando me disponía a escribirle y responder a su amable correo electrónico, leí en su blog que usted iba a ser intervenido quirurgicamente, por lo que decidí posponer unos días mi contestacion.
Me alegro mucho de las noticias que ya he podido leer de que se encuentra usted en planta y que está usted bien. He rezado y seguiré rezando por usted.
Ciertamente usted describe mi situación con precisión exacta, tal y como es. Simplemente quiero incidir en que ademas de las pruebas que presenté en 2007 y que negaban mi paternidad, en 2016, la madre y el padre de la niña presentaron pruebas de SI PATERNIDAD.
Es cierto que se difundió en ciertos ambientes capciosos, comentarios que querian difundir que mis pruebas de 2007 eran falsas. Aunque sorprende que a pesar de eso, se me permitiese seguir ejerciendo el sacerdocio durante los siguientes 10 años.
Pero las pruebas originales, con reconocimiento judicial y con acta notarial de los padres de la niña fueron presentadas a mi obispo monseñor Reig, y posteriormente al Vaticano en 2017 cuando se propusieron expulsarme por esa misma paternidad.
¿Qué más puedo hacer yo? ¿Coger por el cuello a los padres de la niña y decirles que nieguen ser sus padres, para de esa manera quede satisfecha la Santa Sede?
Ya ve que esto debería sería una causa finita, pero «alguien» se ha propuesto que no lo sea.
Y por cierto, tanto los documentos oficiales de que ni fui padre biológico, ni abusé de nadie, son certificados expedidos por las diócesis de Alcalá y Zaragoza.
Por lo tanto, ¿es lógico afirmar que la iglesia se miente a si misma? ¿Qué sentido podría tener eso?
¿Como puede ser que la Congregación del Clero mantenga que Alcalá y Zaragoza me acusan, cuando ambas diócesis se atreven a poner por escrito que no hay nada de nada contra mi?
Verdaderamente se lo deberian hacer mirar, porque es de imbéciles el circo que han montado. Ellos acusan, ellos excusan. Como «Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como».
Y todo el espectáculo que estamos dando, total para luego incluso afirmar el mismo cardenal Omella que por tener un hijo no se expulsa a un sacerdote.
Pues nada. Aqui seguiremos en este aparente callejón sin salida. Hasta que algún dia alguien se atreva a decir aquello de: «los muertos que vos matais, gozan de buena salud».
Un fuerte abrazo, y le deseo una pronta recuperación.
Que Dios le bendiga
¿Y ahora qué digo yo?
Pues más bien me mantengo en posiciones anteriores.
No es lo habitual suspender el ejercicio sacerdotal al cura que haya tenido un hijo. Podría ser causa pero no lo es normalmente. Y no cabe en esto la discrecionalidad del obispo para que lo sea o no según le pete. Si la prueba de paternidad o de no paternidad es falsa, que pudiera serlo, para desvirtuarla es necesario acreditar primeramente esa falsedad. Fehacientemente.
¿Hay otros motivos que justifican sobradamente la suspensión? Es posible. pero tendrán que declararse y probarse. Sin ello se hace imposible la defensa y se abren las puertas a toda arbitrariedad.
Queda lo de la celebración al margen de la suspensión. No sé como están establecidas hoy las licencias ministeriales. Antes, sin ellas, concedidas o negadas por el obispo, con razón o sin ella, no cabían los ministerios. Sea lo que fuere, las misas de Barco podrán ser válidas aunque seguramente ilícitas si bien es posible que contra toda justicia.
Pienso que bueno sería que se absolviera a Barco de cargos, por no haberlos, o que se le impusiera una pena justa por los que hubiere. Pero conociéndolos y probándolos.