
No lo digo yo. Lo dice Ecclesia:
Ya los que les preocupan, o disgustan, mis simpatías personales decirles que son cosa mía y que me las administro yo.
Afortunadas esas diócesis pequeñas en las que los fieles conocen y quieren a su obispo y estos a sus fieles.
Ciudad Rodrigo ha sido ejemplo de ello con sus dos últimos obispos, Don Atilano y Don Raúl, ambos muy queridos, me consta, en la diócesis. Desconozco si con Don Julián López, actual obispo de León, ocurrió lo mismo. Su carácter propiciaba menos la comunicación.
Y tranquilícense algunos. Ni Ecclesia, ni Religión Confidencial ni yo somos el P. Ángel o Religión Digital.